La inactividad juvenil ya castiga el crecimiento de Colombia, alerta el Banco de la República

Imagen: infobae colombia
La economía colombiana enfrenta un costo silencioso que no se ve en los balances: miles de jóvenes que ni estudian ni trabajan están restándole músculo al crecimiento futuro del país. El Banco de la República advierte que la inactividad juvenil, golpeada además por la desigualdad, amenaza el PIB potencial.
Colombia está pagando caro el desperdicio de su talento joven. El Banco de la República advirtió que la alta proporción de jóvenes que ni estudian ni trabajan, conocidos como “nini”, no solo refleja un problema social de fondo, sino que ya empieza a pasarle factura al crecimiento de largo plazo, al reducir el PIB potencial y limitar la capacidad productiva del país.
Según informó infobae colombia, la salida del bachillerato se ha convertido en uno de los momentos más frágiles para esta población: allí se rompe con facilidad la continuidad educativa y laboral, y muchos jóvenes quedan atrapados en una transición sin rutas claras hacia la universidad, la formación técnica o el empleo formal. El diagnóstico del emisor es todavía más inquietante cuando se mira por nivel de ingresos: las diferencias económicas amplifican el riesgo de inactividad entre los jóvenes más pobres, que suelen enfrentar barreras acumuladas como baja calidad educativa, necesidad de trabajar temprano, falta de redes y menor acceso a oportunidades.
El problema no es nuevo, pero su persistencia lo vuelve más grave. En un país donde la informalidad laboral sigue siendo una regla más que una excepción y donde el acceso a educación superior continúa atravesado por brechas territoriales y de ingreso, la categoría de “nini” no puede leerse solo como una estadística incómoda. Es, en realidad, una radiografía de fallas estructurales: un mercado laboral que no absorbe suficiente mano de obra joven, un sistema educativo que no siempre logra retener ni conectar con el empleo, y una movilidad social que sigue dependiendo demasiado del lugar donde se nace. Cuando una generación queda desenganchada justo al inicio de su vida productiva, el costo no solo lo asumen esos hogares; lo paga toda la economía en forma de menor crecimiento, menor productividad y más desigualdad persistente.
Por eso la advertencia del Banco de la República importa más allá del debate técnico. Habla de la capacidad de Colombia para crecer sin depender exclusivamente de materias primas, consumo o ciclos externos. Si el país no logra reducir la inactividad juvenil, mejorar la transición entre el colegio y el trabajo y cerrar las brechas que castigan con más dureza a los jóvenes de bajos ingresos, el PIB potencial seguirá limitado. En términos simples: Colombia no está desaprovechando solo personas, está desaprovechando futuro.


