Zverev conquista el US Open y prolonga 23 años de sequía estadounidense
Alexander Zverev ganó el Abierto de Estados Unidos al vencer a Ben Shelton y rompió otra vez la sequía local en Nueva York. El alemán sumó su segundo título de Grand Slam y dejó a EE.UU. sin campeón masculino en Flushing Meadows por 23 años.
Alexander Zverev se coronó campeón del Abierto de Estados Unidos tras imponerse a Ben Shelton en una final de cuatro sets que confirmó su madurez competitiva y extendió la larga espera del tenis estadounidense por un monarca masculino en Nueva York. El alemán, número 2 del ranking mundial, ganó por 6-3, 7-6(2), 5-7 y 6-2 en 3 horas y 33 minutos, para quedarse con su segundo título de Grand Slam y completar una de las cuentas pendientes más importantes de su carrera.
La victoria tuvo un peso simbólico y deportivo evidente. Zverev llegó como favorito frente a Shelton, número 9 del mundo, y respondió con solidez en los momentos decisivos, especialmente en el desempate del segundo set y en el cuarto parcial, cuando recuperó el control del partido para cerrar la final con autoridad. Shelton, impulsado por el público local y por una temporada que lo consolidó entre la nueva generación del circuito, encontró resistencia pero no el quiebre definitivo que necesitaba para transformar la energía del estadio en historia propia. De acuerdo con la información difundida por EFE y replicada por infobae, el alemán administró mejor la presión y sostuvo la línea táctica durante los pasajes más tensos del encuentro.
Más allá del trofeo, el dato que pesa es el de siempre: Estados Unidos sigue sin campeón masculino en Nueva York desde hace 23 años. Esa sequía habla tanto de la caída del dominio estadounidense en el tenis varonil como del ascenso sostenido de figuras europeas que han tomado el control de los grandes torneos. En ese contexto, la final también funciona como una señal para el circuito: Zverev, que ya había dejado muestras de su potencial en Roland Garros, confirma que pertenece al grupo de élite llamado a disputarle los mayores títulos a la nueva generación encabezada por Carlos Alcaraz y Jannik Sinner. Para el tenis de Estados Unidos, en cambio, la derrota de Shelton vuelve a dejar una pregunta incómoda sobre por qué, pese al talento emergente y al respaldo del mercado local, el gran título de casa sigue escapando año tras año.
La conquista de Zverev tiene además una lectura de largo aliento. No solo agranda su palmarés, también le da respaldo en un circuito donde la consistencia vale tanto como el brillo. En una era marcada por transiciones generacionales y por la exigencia física extrema, ganar en Nueva York lo coloca en una posición distinta: ya no es solo un candidato, sino un campeón probado en dos de los escenarios más exigentes del tenis mundial. Y para Flushing Meadows, la final dejó una certeza conocida: el público puede empujar, pero todavía espera a un estadounidense capaz de transformar esa presión en un título que no llega desde hace más de dos décadas.


