Política

Colombia y Chile sellan acuerdo para reconocer oficios y facilitar empleo a migrantes

Hace 54 minutos

Colombia y Chile dieron un paso para reducir una de las barreras más frustrantes para los migrantes: la homologación de competencias laborales. Un nuevo acuerdo permitirá reconocer 26 perfiles profesionales y técnicos en sectores clave como gastronomía, construcción y energía.

Colombia y Chile sellaron un acuerdo que puede cambiarle la vida a cientos de trabajadores colombianos en ese país: 26 perfiles laborales serán reconocidos para facilitar la homologación de competencias profesionales y el ejercicio de oficios en sectores donde la demanda de mano de obra sigue creciendo. La medida apunta a resolver un problema de fondo para miles de migrantes: tener experiencia y habilidades, pero quedar por fuera del mercado formal por trabas administrativas o diferencias en los sistemas de certificación.

Según informó El Tiempo - Política, el anuncio fue hecho por el presidente de la Espriella en el marco de este entendimiento bilateral, que abre la puerta para validar saberes en áreas como gastronomía, construcción y energía, tres sectores donde la movilidad laboral suele ser alta y la falta de reconocimiento oficial termina empujando a muchos trabajadores a la informalidad. En la práctica, el pacto no solo busca ordenar el mercado laboral, sino también darle una salida más rápida a colombianos que ya tienen trayectoria comprobable, pero que hasta ahora no podían traducirla fácilmente en permisos, contratos o mejores salarios en Chile.

El valor político y económico de este acuerdo está en su alcance real. No se trata únicamente de un anuncio diplomático: es una respuesta a una de las principales barreras que enfrentan los migrantes latinoamericanos cuando intentan insertarse en otro país. La homologación de competencias puede reducir tiempos, costos y arbitrariedades, además de mejorar las posibilidades de empleo formal. Para Colombia, el impacto también es simbólico: reconoce que buena parte de su capital humano no siempre pasa por títulos universitarios, sino por oficios aprendidos en la práctica, muchas veces con estándares que sí pueden ser comparables internacionalmente. Para Chile, en cambio, el pacto puede ayudar a cubrir vacantes en actividades donde la escasez de personal calificado es una preocupación recurrente.

El fondo del asunto es que la migración laboral en América Latina ya no se explica solo por la búsqueda de mejores ingresos, sino por la necesidad de mover talento donde realmente se necesita. Si este acuerdo se implementa con reglas claras, podría convertirse en un modelo para otros países de la región. Pero el desafío, como siempre, estará en la ejecución: definir qué perfiles se reconocen, cómo se certifican y qué tan accesible será el proceso para los trabajadores que más lo necesitan, especialmente aquellos que hoy sobreviven entre la informalidad y la promesa de una integración que muchas veces tarda demasiado en llegar.

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