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El Senado español acelera su apuesta por la IA con formación obligatoria para sus miembros

Hace 11 horas
El Senado español acelera su apuesta por la IA con formación obligatoria para sus miembros

Imagen: infobae

El Senado español dará el 6 de octubre una charla sobre uso de inteligencia artificial en el trabajo parlamentario y mantendrá formación continua durante toda la legislatura. La institución ya aprobó directrices éticas y compró licencias de prueba para avanzar en su adopción.

El Senado español llevará la inteligencia artificial al centro de su actividad parlamentaria con una sesión formativa para sus senadores el próximo martes 6 de octubre y un plan de capacitación continua durante toda la legislatura. La decisión confirma que la Cámara Alta no quiere limitarse a regular la herramienta: busca integrarla en su trabajo cotidiano, pero bajo un marco de control ético, supervisión humana y protección de información sensible.

La charla arrancará a las 12.00 horas y estará a cargo del letrado Pablo García-Mexía y del director de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones del Senado, Manuel Pereira, uno de los funcionarios que ha tomado la delantera en esta transición tecnológica, según informó infobae. El movimiento llega después de que en febrero la Cámara aprobara unas directrices de uso de IA que la convirtieron en el primer parlamento español en fijar reglas internas para esta tecnología. Y en junio dio otro paso: compró de forma experimental 65 licencias de Gemini Enterprise Standard, una apuesta que incluye soporte especializado y que permite medir, en condiciones reales, qué puede aportar la IA a la tarea legislativa y administrativa.

El fondo de esta estrategia es tan político como técnico. La IA puede acelerar búsquedas, resumir información, ordenar documentación y ayudar en tareas rutinarias, pero también abre riesgos evidentes: filtración de datos, uso indebido de información reservada, errores automatizados o dependencia excesiva de sistemas opacos. Por eso el Senado ha insistido en principios como la supervisión humana y la privacidad, y ha establecido que ni la información con reserva parlamentaria ni la protegida por propiedad intelectual o industrial debe introducirse en sistemas públicos de IA. Solo podrá usarse en entornos autorizados por la propia Cámara y cuando sea estrictamente necesario. En la práctica, la institución intenta mandar un mensaje doble: modernización sí, pero sin sacrificar la seguridad institucional ni la responsabilidad política.

La formación continua prevista no es un detalle menor. En un escenario donde la IA avanza más rápido que las normas, el gran desafío no es solo adoptar nuevas herramientas, sino entender sus límites antes de convertirlas en atajos peligrosos. El Senado español, al menos por ahora, está intentando cubrirse las espaldas y, al mismo tiempo, no quedarse atrás en una tecnología que ya está transformando gobiernos, empresas y tribunales. Lo que ocurra en esta prueba institucional puede marcar una referencia para otros parlamentos que todavía observan la IA con cautela, aunque cada vez con menos margen para ignorarla.

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