Murió Hernando ‘Mono’ Tovar, ídolo de Santa Fe y último mundialista de 1962

Imagen: www.colombia.com/deportes
Murió Hernando “Mono” Tovar, símbolo de Santa Fe y último sobreviviente de la Selección Colombia que disputó el Mundial de 1962. Su partida cierra un capítulo histórico del fútbol nacional y deja un vacío enorme en la memoria cardenal.
El fútbol colombiano perdió a una de sus figuras más emblemáticas: falleció Hernando “Mono” Tovar, ídolo de Independiente Santa Fe y bicampeón con el club bogotano, una de esas generaciones que marcaron época cuando el torneo todavía se jugaba más con oficio, temple y sentido de pertenencia que con la maquinaria económica de hoy. Su muerte no solo golpea al entorno cardenal; también borra al último jugador con vida de la Selección Colombia que disputó el Mundial de Chile 1962, un dato que le da a su partida una dimensión histórica difícil de exagerar.
Según informó www.colombia.com/deportes, Tovar fue recordado por la hinchada capitalina como parte de una camada dorada que ayudó a consolidar la identidad competitiva de Santa Fe en el fútbol colombiano. Su nombre quedó asociado a los títulos, al carácter y a esa escuela de futbolistas que entendían la camiseta como una responsabilidad pública. Más allá de los trofeos, su figura representaba una memoria viviente: la del país que apenas empezaba a asomarse al mapa grande del balompié internacional y que en 1962 logró clasificar al Mundial con un grupo que hoy pertenece al patrimonio deportivo nacional.
La importancia de su fallecimiento va mucho más allá de la nostalgia. Con Tovar se extingue un testigo directo de una etapa fundacional del fútbol colombiano, una época en la que cada partido internacional era una forma de legitimación para un país que buscaba respeto dentro y fuera de la cancha. En Santa Fe, su nombre seguirá ligado a la historia grande del club, pero en el plano nacional su ausencia obliga a revisar cómo se está preservando la memoria de quienes construyeron, a pulso, las primeras páginas del fútbol moderno en Colombia. La pregunta que queda es incómoda pero necesaria: ¿estamos cuidando con suficiente rigor el legado de estos referentes o solo los recordamos cuando ya es tarde?
Para las nuevas generaciones, la partida del “Mono” Tovar debería ser algo más que una nota de luto. Debería servir como recordatorio de que el fútbol no empezó con la televisión, las redes sociales o los contratos millonarios, sino con hombres que dejaron huella en estadios de otra época y que dieron forma a la identidad deportiva de clubes y selecciones. En Santa Fe, en la Selección Colombia y en la memoria de los aficionados, su nombre queda inscrito donde pertenecen los grandes: en la historia que no se repite, pero sí se honra.



