Colombia

Maestros de Antioquia denuncian fallas en salud y crece amenaza de paro

Hace 16 horas

Los maestros de Antioquia volvieron a encender las alarmas por fallas en la atención médica del FOMAG, tras denunciar cancelaciones de citas, interrupciones de tratamientos y problemas en la entrega de medicamentos. ADIDA advierte además que los pacientes oncológicos pasarán a ser atendidos por Sumimedical desde el 19 de octubre.

La crisis en la atención en salud de los docentes afiliados al FOMAG en Antioquia escaló en las últimas horas, luego de que ADIDA denunciara cancelaciones de citas, interrupciones de tratamientos y retrasos en la entrega de medicamentos. La situación golpea de forma directa a un sector que depende de ese sistema para acceder a servicios básicos y, en los casos más delicados, para sostener terapias continuas que no admiten pausas.

De acuerdo con lo informado por ADIDA, el deterioro en la prestación del servicio ya está afectando a miles de afiliados y encendió nuevas alertas en el magisterio antioqueño. La organización también señaló que, en el caso de los pacientes oncológicos, la atención pasará a ser asumida por Sumimedical desde el 19 de octubre, un cambio que se produce en medio de la inconformidad por la forma en que se vienen resolviendo —o dejando sin resolver— las fallas del sistema.

El problema no es menor. En Colombia, los servicios de salud para los docentes han sido durante años un foco recurrente de quejas por demoras, cambios de operadores y dificultades para garantizar continuidad asistencial. Cuando se interrumpen tratamientos o se aplazan citas, el impacto no se mide solo en trámites pendientes: se traduce en dolor, riesgo clínico y desconfianza institucional. Por eso la advertencia de ASDEM sobre un posible paro indefinido no debería leerse como una amenaza retórica, sino como el síntoma de una relación cada vez más rota entre los maestros y el modelo que debe proteger su salud.

Si las fallas persisten, el conflicto puede trasladarse del reclamo administrativo a una presión social mayor en Antioquia. Y eso tendría consecuencias que van más allá del gremio docente: la educación pública también paga el costo cuando sus maestros deben dedicar tiempo, energía y recursos a pelear por una atención médica que debería estar garantizada sin sobresaltos.

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