Wally denunció entrenamiento de agentes del Undmo en Palacio de Nariño

Imagen: infobae
A dos horas de las marchas convocadas por la oposición, el senador Wally Rodríguez denunció la presencia de agentes del Undmo entrenando en el Palacio de Nariño. La acusación reavivó las tensiones políticas en Bogotá y abrió dudas sobre el manejo del orden público.
A pocas horas del inicio de las marchas convocadas por la oposición en Colombia, el senador del Pacto Histórico Walter Rodríguez Chaparro, conocido como Wally, denunció la presunta presencia de agentes del Undmo entrenando en el Palacio de Nariño. La grabación que difundió el congresista encendió de inmediato el debate político por el momento en que apareció y por el lugar donde, según su versión, se habrían realizado las maniobras.
De acuerdo con lo que compartió el propio Rodríguez Chaparro, el material se conoció apenas dos horas antes de que arrancara la jornada de movilizaciones. El senador, además, reaccionó con dureza contra el hecho y lo interpretó como una provocación en un contexto de alta sensibilidad política. La publicación, según informó infobae, puso sobre la mesa una nueva discusión sobre el papel de la Fuerza Pública en medio de las tensiones entre el Gobierno y la oposición.
Más allá del video, el episodio revela el nivel de polarización que atraviesa hoy la política colombiana. En una jornada como esta, cualquier señal asociada con el Palacio de Nariño, centro del poder ejecutivo, adquiere una lectura inmediata y cargada de sospechas. Si la denuncia se confirma o no, lo cierto es que la simple circulación de esas imágenes alimenta la desconfianza entre sectores enfrentados y convierte un asunto operativo en un pulso político de alto voltaje.
En Colombia, las marchas suelen ser un termómetro del clima social, pero también un escenario donde se miden fuerzas entre gobierno, oposición y cuerpos de seguridad. Por eso, el video divulgado por Wally no solo impacta por su contenido, sino por lo que simboliza: la fragilidad de la conversación pública en un país donde la protesta y el control del orden siguen siendo temas sensibles. En ese terreno, cada imagen puede terminar pesando más que la explicación oficial.




