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Rubio aterriza en Manila con la ASEAN atrapada entre Irán y la presión de China

Hace 8 horas

Marco Rubio aterrizó en Manila para una cumbre de la ASEAN atravesada por la guerra en Irán y la pulseada con China. Washington busca vender la idea de un Indo-Pacífico “libre y abierto”, pero llega con el tablero regional mucho más inestable.

Marco Rubio llegó a Manila en un momento en que la diplomacia estadounidense intenta sostener dos frentes al mismo tiempo: contener la escalada de la guerra en Irán y reforzar su influencia en Asia frente a China. La cita de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) no es una reunión de rutina. Este año, el bloque se reúne bajo una presión geopolítica que vuelve más difícil cualquier discurso de estabilidad, y más visible la competencia entre Washington y Pekín por el liderazgo regional.

Antes del encuentro en Filipinas, el Departamento de Estado explicó que el objetivo del secretario es empujar la idea de un Indo-Pacífico “libre y abierto”, una fórmula que en lenguaje diplomático resume la estrategia estadounidense para preservar rutas comerciales, alianzas militares y margen de maniobra frente al avance chino. Pero el contexto le añade una capa de urgencia: la guerra en Irán ha tensionado todavía más un orden internacional ya golpeado por conflictos abiertos, cadenas de suministro frágiles y un clima de desconfianza entre potencias. En paralelo, varios países del sudeste asiático observan con cautela cómo las disputas entre Estados Unidos y China pueden arrastrarlos a tomar partido en una rivalidad que no controlan.

La visita de Rubio también deja ver que la administración estadounidense necesita reafirmar presencia en una región clave para la economía global. El Indo-Pacífico concentra algunas de las rutas marítimas más importantes del planeta y es, además, el espacio donde se define buena parte del futuro comercial y tecnológico del siglo XXI. Para Washington, el desafío no es solo militar o diplomático: es evitar que aliados y socios comerciales perciban que Estados Unidos está demasiado concentrado en Medio Oriente como para atender sus compromisos en Asia. Para China, en cambio, cada movimiento estadounidense en la zona refuerza la lectura de que la Casa Blanca intenta cercar su expansión. Esa tensión explica por qué la cumbre de la ASEAN se convierte, una vez más, en un termómetro del equilibrio global.

En términos prácticos, lo que se discute en Manila terminará afectando la seguridad de las rutas por las que circulan bienes, energía y productos que llegan también a los hogares estadounidenses y al resto de América Latina. Cuando la disputa entre potencias se endurece, suben los costos, crece la incertidumbre y se estrecha el margen para acuerdos multilaterales. Por eso, aunque la cumbre ocurra lejos de Washington, lo que se juegue allí tiene impacto directo en la economía mundial y en la capacidad de Estados Unidos para sostener su influencia sin abrir nuevos vacíos de poder.

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