Marlaska y el PP chocan en el Senado por las condiciones de la Policía en Ceuta

Imagen: infobae
Marlaska elevó el tono en el Senado y acusó al PP de difundir “fotografías falsas” para cuestionar las condiciones de la Policía Nacional en Ceuta. El choque abrió otra batalla política sobre salarios, jornadas y recursos en la seguridad del Estado.
Fernando Grande-Marlaska convirtió este martes el Pleno del Senado en un nuevo frente de choque con el Partido Popular al acusar a la senadora Raquel González Benito de difundir “fotografías falsas” para sostener que la Policía Nacional en Ceuta trabaja en condiciones precarias. La discusión no fue menor: detrás del intercambio político está la situación de los agentes destinados en una de las fronteras más sensibles de España, donde la presión migratoria, la sobrecarga operativa y las críticas sobre medios y descansos vuelven periódicamente al centro del debate público.
La senadora popular mostró imágenes de supuestos colchones sucios y deteriorados en los que dormirían los policías que prestan servicio en la ciudad autónoma, además de otros colchones nuevos que, según su versión, estarían siendo utilizados por los migrantes que irrumpieron en julio en Ceuta. González Benito también sostuvo que los efectivos son insuficientes, que encadenan jornadas de 12 y 14 horas, que las dietas están desactualizadas y que los tiempos de descanso no alcanzan para cubrir la carga real del trabajo. Marlaska respondió con dureza: negó que el Gobierno esté desatendiendo a los agentes, defendió que cuenta con respaldo institucional y acusó al PP de recurrir a bulos y manipulación para hacer oposición con material que, según él, no resiste contraste.
El trasfondo de esta pelea política es más amplio que una discusión por fotografías. Ceuta sigue siendo un punto de alta sensibilidad para el Estado español, tanto por su frontera como por el despliegue permanente que exige la vigilancia migratoria y la seguridad interna. Marlaska insistió en que desde su llegada al Ministerio del Interior en 2018 se han incrementado los efectivos en un 16%, mejorado las retribuciones en un 43% y reforzado infraestructuras y recursos. Además, recordó que el Gobierno aprobó el 1 de septiembre un real decreto con 20 millones de euros para mejorar las condiciones económicas de los policías destinados en la ciudad autónoma, incluyendo una compensación de 100 euros diarios en dietas. El dato no es menor: en una policía sometida a presión constante, la retribución y los descansos no son un detalle administrativo, sino un factor que impacta en la operatividad y en la moral de la tropa.
Lo que deja este cruce es una fotografía política conocida: el Gobierno intenta blindar su gestión con cifras y medidas presupuestarias, mientras el PP busca instalar la idea de abandono institucional en un cuerpo clave para la seguridad del país. Pero la discusión también revela una tensión de fondo que va más allá del hemiciclo: cuando la política convierte a los agentes en munición partidista, el debate sobre las condiciones reales de trabajo corre el riesgo de perderse entre acusaciones cruzadas. En Ceuta, donde cada decisión tiene efectos concretos sobre control fronterizo, seguridad y convivencia, lo que importa al final no es quién grita más fuerte, sino si los policías tienen o no medios suficientes para trabajar sin agotarse y sin quedar atrapados en la pelea entre partidos.




