Colombia

Ejército rescató a esposa de exalcalde de Simití tras secuestro en sur de Bolívar

Hace 2 horas

El Ejército rescató en San Pablo, sur de Bolívar, a Marlene Cuartas, esposa del exalcalde de Simití, luego de que hombres armados la secuestraran. La operación, realizada por el Batallón de Selva N.° 48, vuelve a poner en evidencia la presión armada en esa zona del Caribe colombiano.

El Ejército rescató en San Pablo, sur de Bolívar, a Marlene Cuartas, esposa del exalcalde de Simití, después de que fuera secuestrada por hombres armados en una zona donde la presencia de grupos ilegales sigue marcando la vida cotidiana. La operación fue ejecutada por tropas del Batallón de Selva N.° 48, adscrito a la brigada 19, en medio de un despliegue que permitió ubicarla y ponerla a salvo. El caso no solo representa un alivio para su familia, sino que vuelve a exponer la fragilidad de la seguridad en una región donde el control territorial continúa siendo disputado.

Según informó El Tiempo (Colombia), la intervención militar permitió recuperar a Cuartas tras una acción de secuestro que encendió las alarmas en Simití y municipios vecinos. Aunque las autoridades no han detallado públicamente todos los pormenores del operativo, el hecho de que la liberación haya sido conseguida por unidades de selva confirma la complejidad del terreno y el nivel de riesgo que enfrentan tanto civiles como uniformados en el sur de Bolívar. En esa zona, las vías de acceso, la geografía difícil y la presencia de estructuras armadas convierten cada operación en una carrera contra el tiempo.

Más allá del rescate puntual, el episodio dice mucho sobre el deterioro de la seguridad en corredores estratégicos del Caribe colombiano. Sur de Bolívar ha sido históricamente una región codiciada por economías ilegales, rutas de movilidad armada y disputas entre organizaciones criminales que se mezclan con la vida política local. Cuando una persona vinculada a un liderazgo municipal termina secuestrada, el mensaje es claro: la violencia no solo golpea a comunidades rurales y campesinas, sino que también busca intimidar a figuras cercanas al poder local. Eso afecta la gobernabilidad, erosiona la confianza en las instituciones y profundiza la sensación de abandono estatal.

El rescate de Marlene Cuartas debe leerse, entonces, en dos niveles. Por un lado, como una acción efectiva de la Fuerza Pública que evitó un desenlace peor. Por el otro, como una prueba de que en el sur de Bolívar el Estado sigue llegando más por reacción que por prevención. Mientras no se consolide una presencia institucional sostenida —no solo militar, sino también social, judicial y económica—, episodios como este seguirán mostrando que la seguridad en esa parte del país depende todavía de operaciones de emergencia, y no de una protección real para la población.

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