Nestlé gradúa en Bugalagrande a los primeros jóvenes de su modelo de educación dual
Imagen: El Tiempo (Colombia)
Nestlé de Colombia graduó en Bugalagrande a los primeros estudiantes de su programa de Educación Dual, una apuesta que busca convertir jóvenes del Valle en técnicos laborales listos para entrar al mercado. El modelo, respaldado por la Gobernación, ya involucra a más de 30 empresas.
Nestlé de Colombia dio un paso simbólico y práctico en su apuesta por cerrar la brecha entre la educación y el empleo: en su fábrica de Bugalagrande se graduaron los primeros estudiantes del programa de Educación Dual, una iniciativa que busca formar jóvenes del Valle del Cauca como técnicos laborales con experiencia real en entorno productivo. La noticia importa porque no se trata solo de un diploma; implica una ruta concreta para que más jóvenes pasen de la formación teórica a una inserción laboral más rápida y con mejores posibilidades de permanencia.
Según informó El Tiempo (Colombia), la graduación marca el primer resultado visible de un acuerdo más amplio entre la multinacional suiza y la Gobernación del Valle, una alianza que ya ha logrado sumar a más de 30 empresas interesadas en este modelo de formación. La lógica es sencilla, pero poderosa: mientras los estudiantes adquieren conocimientos técnicos, también se entrenan dentro de las compañías, con procesos, horarios, exigencias y estándares reales del mercado. En un país donde buena parte de la oferta educativa todavía está desconectada de la demanda empresarial, esa combinación puede marcar una diferencia decisiva.
El valor de este programa va más allá de la ceremonia. En regiones como el Valle del Cauca, donde el desempleo juvenil y la informalidad siguen golpeando con fuerza, iniciativas de educación dual pueden convertirse en una herramienta para reducir la distancia entre estudiar y conseguir trabajo. Para las empresas, además, representa una forma de formar talento a la medida de sus necesidades; para los jóvenes, la oportunidad de entrar al mundo laboral con experiencia comprobable, algo que suele faltar incluso entre quienes tienen títulos técnicos o tecnológicos. Si el acuerdo logra sostenerse y ampliarse, podría convertirse en un modelo replicable en otras regiones del país, especialmente en sectores donde la industria necesita mano de obra calificada pero no siempre encuentra perfiles alineados con sus requerimientos.
La graduación en Bugalagrande también deja una señal política y económica: cuando empresa, gobierno y sector educativo se coordinan, la formación deja de ser un trámite académico y empieza a convertirse en una política de empleabilidad. En un momento en que Colombia discute cómo mejorar la productividad y darle opciones reales a los jóvenes, este tipo de programas no resuelve todo, pero sí apunta a una de las fallas más persistentes del sistema: formar personas para el mercado laboral sin acercarlas de verdad al mercado laboral.



