Cuba acelera reformas y elimina topes para entregar y usar tierras

Imagen: clarin colombia
Cuba avanza en otra ronda de reformas para flexibilizar su economía: el Gobierno eliminará los límites de entrega de tierra y los plazos de uso. La medida forma parte de un paquete de 176 cambios aprobados en junio, en medio de una crisis que ha hundido la actividad más de 15% desde 2020.
Cuba dio un nuevo paso en su intento por sacar a flote una economía asfixiada: el Gobierno eliminará los límites para entregar tierra y también los tiempos máximos de uso, dentro de un paquete de 176 reformas económicas aprobadas en junio. La decisión busca acelerar la liberalización y descentralización de la actividad productiva en la isla, en un contexto de escasez prolongada, baja producción y una crisis estructural que ya cumple más de seis años.
De acuerdo con la información difundida por Clarín Colombia, estas medidas forman parte de un giro más amplio con el que La Habana pretende mover el tablero económico sin abandonar el control político del sistema. El cambio sobre la tierra es especialmente sensible, porque en Cuba la producción agrícola ha sido uno de los eslabones más débiles de la economía y uno de los puntos donde más se siente la falta de incentivos, inversión y autonomía para los productores. En paralelo, el país arrastra una contracción superior al 15% entre 2020 y 2025, una caída que explica por qué cada reforma se presenta como una salida de emergencia más que como un plan de largo plazo.
El trasfondo de esta decisión es claro: el modelo centralizado cubano ya no logra responder a la magnitud del deterioro económico. La eliminación de límites en la entrega de tierras puede abrir espacio para ampliar la producción, pero también plantea preguntas incómodas sobre la capacidad real del Estado para garantizar reglas estables, acceso a insumos y seguridad jurídica para quienes reciban esas parcelas. Sin esos elementos, las reformas corren el riesgo de quedarse en anuncios parciales, incapaces de revertir el desabastecimiento que golpea a la población todos los días y obliga a miles de familias a sobrevivir entre el mercado informal, la migración y la reducción constante de su poder adquisitivo.
Más que una reforma aislada, lo que ocurre en Cuba es una admisión tácita de que la economía necesita cambios urgentes y profundos. La pregunta ya no es si el Gobierno seguirá ajustando el sistema, sino si estas medidas llegarán a tiempo y con suficiente alcance para frenar una crisis que, hasta ahora, ha erosionado la vida cotidiana de los cubanos mucho más rápido de lo que avanzan las soluciones oficiales.



