Mediaset lleva a los tribunales a Atresmedia por la nueva prueba de Pasapalabra

Imagen: El País
Mediaset ha decidido llevar a los tribunales a Atresmedia por la nueva prueba de Pasapalabra, AlaZ, al considerar que se parece demasiado a El rosco. El conflicto reabre una vieja batalla por la propiedad de un formato televisivo millonario y estratégico.
Mediaset ha dado un nuevo paso en la guerra por uno de los formatos más rentables de la televisión española: anunciará una demanda contra Atresmedia por la prueba final de Pasapalabra, AlaZ, al entender que mantiene demasiadas similitudes con El rosco, el juego que durante años fue seña de identidad del concurso. La decisión vuelve a situar en el centro un pleito que no solo enfrenta a dos grandes grupos audiovisuales, sino que también pone bajo la lupa hasta dónde puede reinventarse un programa cuando la justicia obliga a retirar parte de su mecánica original.
Según publicó El País, la productora MC&F considera que los cambios introducidos por Antena 3 no bastan para marcar distancia con la prueba anterior, eliminada tras una resolución judicial favorable a la parte demandante. En la práctica, el conflicto no gira únicamente en torno a una dinámica de concurso, sino a la protección de una idea televisiva que durante años generó audiencias masivas y una enorme rentabilidad comercial. Para Atresmedia, AlaZ buscaba precisamente asegurar la continuidad del formato sin repetir exactamente la estructura cuestionada; para Mediaset, ese rediseño no es suficiente y podría seguir vulnerando derechos que considera propios.
El caso importa porque revela una tensión cada vez más frecuente en la industria del entretenimiento: la frontera entre inspiración, adaptación y copia es cada vez más difícil de delimitar cuando está en juego un producto de alto valor económico. En España, como en otros mercados televisivos, los formatos exitosos se convierten en activos estratégicos y no en simples programas. Por eso una disputa aparentemente técnica puede tener consecuencias muy concretas: desde cambios en la parrilla hasta el encarecimiento de litigios entre competidores que se disputan audiencia en un terreno ya de por sí fragmentado. Para el espectador, el asunto parece una pelea de abogados; para las cadenas, es una batalla por una marca, una audiencia y un negocio.
Lo que ocurra ahora puede marcar un precedente relevante para futuras disputas sobre formatos televisivos. Si los tribunales entienden que AlaZ se acerca demasiado a El rosco, Atresmedia podría verse obligada a reformular otra vez la prueba final de Pasapalabra, con el riesgo de afectar un concurso que se ha convertido en uno de los pilares de su programación. Si, por el contrario, la demanda no prospera, el mensaje para la industria será claro: basta con introducir variaciones suficientes para sostener en pantalla una mecánica con fuerte parecido al original. En un ecosistema donde cada punto de audiencia vale oro, la sentencia no solo resolverá una controversia legal; también ayudará a fijar qué tan lejos puede llegar la televisión comercial cuando intenta proteger sus éxitos.



