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Empresas argentinas giraron USD 1.015 millones en dividendos, el mayor monto en 10 años

Hace 1 hora
Empresas argentinas giraron USD 1.015 millones en dividendos, el mayor monto en 10 años

Imagen: infobae

Las empresas giraron en junio USD 1.015 millones en dividendos al exterior, el nivel más alto en diez años. El dato llegó en un mes en que la cuenta corriente cambiaria cerró con superávit, en medio de una flexibilización del cepo.

Las empresas residentes en Argentina enviaron al exterior USD 1.015 millones en dividendos durante junio, según informó infobae con base en los datos cambiarios oficiales. Se trata del mayor monto mensual de la última década y marca un cambio claro en el comportamiento de las firmas frente al mercado de cambios, en un mes atravesado por la flexibilización de restricciones para operar con divisas y por una cuenta corriente cambiaria que terminó en terreno positivo.

El flujo estuvo encabezado por compañías de energía, alimentos y bebidas, minería y entidades financieras, sectores que suelen concentrar la generación de divisas y también la necesidad de remitir utilidades a sus casas matrices. En la lectura fina del dato hay algo más que un simple aumento de pagos: junio mostró que, cuando se alivian los límites para girar fondos al exterior, las empresas reaccionan rápido para normalizar compromisos acumulados. Eso también explica por qué el monto se disparó a un nivel inusual frente a los registros de los últimos años, atravesados por controles más duros y por un mercado más cerrado.

El dato importa porque funciona como termómetro de confianza y, al mismo tiempo, como señal de tensión para el frente externo. En una economía como la argentina, donde cada dólar cuenta, el giro de utilidades compite con otras demandas sobre las reservas: importaciones, deuda, turismo y pagos de servicios. Que la cuenta corriente cambiaria haya cerrado con superávit le dio algo de aire al esquema, pero no borra la pregunta de fondo: cuánto espacio real tiene el Gobierno para seguir desarmando el cepo sin generar una presión adicional sobre el tipo de cambio y las reservas del Banco Central. Para las empresas, la apertura representa previsibilidad; para el Estado, un test sobre si la liberalización puede sostenerse sin desestabilizar el frente cambiario.

Más allá del número puntual, junio deja una señal política y económica. El levantamiento parcial de trabas al giro de utilidades empieza a mostrar efectos concretos y, como suele ocurrir en Argentina, el impacto no se mide solo en las cuentas de las compañías sino en el equilibrio macro. Si el esquema logra convivir con mayor ingreso de divisas y superávit corriente, la descompresión podría profundizarse. Pero si el flujo de dólares salientes se acelera más rápido que la capacidad de acumulación de reservas, el alivio podría durar poco. En ese dilema se juega buena parte de la próxima etapa del programa económico.

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