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México necesitaría liberar 600 millones de moscas estériles por semana contra el gusano barrenador

Hace 6 horas
México necesitaría liberar 600 millones de moscas estériles por semana contra el gusano barrenador

Imagen: infobae

México tendría que liberar hasta 600 millones de moscas estériles por semana para contener al gusano barrenador, una plaga que amenaza al ganado y ya obliga a respuestas urgentes. La FAO sostiene que la técnica puede cortar su reproducción y bajar la infestación de forma sostenida.

México enfrenta un reto sanitario y económico de primer orden: para frenar el avance del gusano barrenador, el país necesitaría liberar alrededor de 600 millones de moscas estériles cada semana, de acuerdo con la FAO. La cifra no es menor ni meramente técnica; habla de una batalla de escala industrial contra una plaga que pone en riesgo la producción ganadera, encarece los controles sanitarios y puede terminar golpeando también a los consumidores si se extiende la presión sobre el sector.

Andrés González Serrano, oficial de Ganadería Sostenible de la FAO, explicó que la lógica detrás de esta estrategia es simple pero poderosa: cuando una mosca silvestre se aparea con una estéril, no se generan huevos ni larvas. Es decir, la plaga pierde capacidad de reproducción y, con el tiempo, su presencia disminuye de manera progresiva. En otras palabras, no se trata de matar insectos a gran escala con químicos, sino de interrumpir su ciclo biológico hasta volverlo insostenible. Esa diferencia importa, porque la técnica suele ser más precisa y menos agresiva para los ecosistemas que otros métodos de control masivo.

El problema es que, aunque el método está probado, su aplicación exige logística, infraestructura y coordinación internacional. Liberar cientos de millones de insectos cada semana implica instalaciones de cría, esterilización, transporte y distribución aérea o terrestre en zonas estratégicas. También requiere vigilancia sanitaria permanente para saber dónde se concentran los brotes, cómo se mueven y qué tan rápido avanza la infestación. En un país con una industria pecuaria clave para el empleo rural y la seguridad alimentaria, cualquier falla en la contención puede traducirse en pérdidas para productores pequeños y grandes, restricciones comerciales y mayor presión sobre las autoridades sanitarias.

Más allá del dato llamativo, la advertencia de la FAO deja una lección clara: las plagas ganaderas ya no pueden enfrentarse solo con respuestas improvisadas. El gusano barrenador obliga a pensar en prevención, cooperación regional y recursos sostenidos. Si México logra desplegar una campaña de esta magnitud, no solo estaría protegiendo su hato ganadero; también estaría evitando que un problema sanitario se convierta en una crisis económica de mayor alcance. Para el campo mexicano, y para quienes dependen de la carne y los derivados del ganado, la cuenta regresiva ya empezó.

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