Milei se reúne con Abascal tras evitar encuentro con Felipe VI

Imagen: El País
Javier Milei se reunió con Santiago Abascal en Madrid después de evitar el encuentro con Felipe VI en la inauguración de la Cumbre Iberoamericana. La Casa Real no autorizó la audiencia que había pedido el presidente argentino, en un gesto que amplificó la tensión diplomática.
Javier Milei volvió a mover el tablero político en Madrid con una decisión que no pasó inadvertida: el presidente argentino se reunió con Santiago Abascal después de dejar sin efecto el encuentro con Felipe VI en la inauguración de la Cumbre Iberoamericana. El episodio, según informó El País, dejó en evidencia el choque entre la agenda de un mandatario que busca marcar distancia con la diplomacia tradicional y los protocolos de la monarquía española.
De acuerdo con la información publicada por el diario español, Milei había solicitado una audiencia con el rey, pero el Gobierno de España no la autorizó. En paralelo, el líder argentino sí sostuvo un encuentro con Abascal, referente de la derecha dura europea y aliado ideológico del presidente de la Argentina en su ofensiva contra lo que ambos describen como el “establishment” político. La secuencia no es menor: en una cumbre diseñada para tender puentes entre América Latina, España y Portugal, el gesto de Milei terminó proyectando más confrontación que cooperación.
El trasfondo importa más allá de la anécdota diplomática. Milei ha convertido la política exterior en una extensión de su batalla cultural interna, con mensajes que cuestionan a gobiernos, organismos multilaterales y buena parte de la arquitectura institucional que domina la relación entre países iberoamericanos. Su acercamiento a figuras como Abascal refuerza esa línea y, al mismo tiempo, complica su relación con actores clave en Europa, donde los rituales diplomáticos siguen teniendo peso real. Para Argentina, en un momento de ajuste económico severo y necesidad de abrir apoyos internacionales, estas señales pueden tener costo en términos de interlocución y confianza.
La escena en Madrid deja una lectura clara: Milei no solo busca aliados, sino también un escenario donde su estilo confrontativo produzca rédito político. El problema es que, en foros como la Cumbre Iberoamericana, la política simbólica también cuenta, y los desplantes pueden terminar pesando tanto como los acuerdos.




