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Millonarios arranca su depuración, pero deja en duda el futuro de Falcao y Mackalister

Hace 1 hora

Millonarios ya empezó a depurar su plantel para el segundo semestre de 2026, pero todavía no despeja dos incógnitas que pesan en el vestuario: Falcao y David Mackalister Silva. El arranque de la pretemporada dejó cuatro salidas, aunque la reconstrucción del equipo azul sigue incompleta.

Millonarios abrió la pretemporada del segundo semestre de 2026 con un movimiento que confirma que el club ya entró en fase de ajustes, pero también con una señal de prudencia: la depuración de la nómina comenzó, aunque las decisiones sobre dos de sus referentes más reconocidos siguen en el aire. Según informó infobae colombia, el equipo azul ya registró cuatro salidas, tres de ellas asociadas al vencimiento de contratos, un punto que marca el inicio de una reestructuración que todavía no termina de definirse. En un club que suele vivir bajo presión por resultados, el calendario no espera y la planificación deportiva se vuelve una carrera contra el tiempo.

El dato relevante no es solo que haya bajas, sino el tipo de bajas y lo que representan para la arquitectura del plantel. Las salidas por final de contrato suelen ser el primer paso de cualquier renovación, pero en Millonarios el panorama sigue abierto porque no hay claridad sobre el futuro de Radamel Falcao García ni de David Mackalister Silva, dos nombres que pesan por trayectoria, liderazgo y valor simbólico dentro del proyecto. La incertidumbre sobre ambos deja ver que la dirigencia todavía no cierra el mapa final de la nómina. Y eso importa, porque en fútbol profesional cada decisión contractual no solo afecta el rendimiento deportivo, también condiciona el vestuario, los equilibrios salariales y la manera como el técnico puede estructurar el equipo para competir desde el arranque del semestre.

El contexto ayuda a entender por qué esta definición tarda más de lo habitual. Cuando un club grande como Millonarios entra en proceso de ajustes, no basta con liberar cupos: también debe resolver si mantiene a figuras históricas como parte de su columna vertebral o si acelera un relevo generacional que, en teoría, debería darle frescura al proyecto. El caso de Falcao y Mackalister es especialmente sensible porque ambos representan algo más que rendimiento inmediato; su continuidad o salida puede leerse como una declaración de rumbo. Si siguen, el mensaje será de continuidad y respaldo a la experiencia. Si no, el club quedará obligado a acelerar una nueva etapa con menos margen para improvisar. En cualquiera de los dos escenarios, la presión será la misma: armar una nómina competitiva que responda en el corto plazo y no repita los errores de otros ciclos en los que los cambios llegaron tarde.

Por ahora, lo único seguro es que Millonarios ya comenzó a mover piezas, pero aún no termina de ordenar el tablero. Ese detalle, que en apariencia parece administrativo, en realidad define buena parte de la temporada: cómo se reconstruye un equipo, cuánto se apuesta por la memoria y cuánto por el recambio, y hasta dónde está dispuesto a arriesgar un club que sabe que cada semestre se le mide por resultados, no por intenciones.

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