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Millonarios acelera gestión ante Dimayor para habilitar a Cuadrado

Hace 2 horas

Millonarios movió fichas ante la Dimayor para destrabar una sanción pendiente de Juan Guillermo Cuadrado y acelerar su habilitación. La gestión busca evitar que el fichaje se vea frenado por un castigo administrativo arrastrado de su etapa anterior.

Millonarios decidió actuar antes de que el problema se convierta en un obstáculo deportivo y administrativo: el club puso en marcha una gestión ante la Dimayor para aclarar y resolver una sanción pendiente que involucra a Juan Guillermo Cuadrado, con el objetivo de habilitarlo de inmediato. La movida no es menor. En el fútbol colombiano, una traba disciplinaria puede atrasar un debut, alterar un plan de competencia y obligar al cuerpo técnico a improvisar, justo lo que el club quiere evitar en un momento en el que cada refuerzo debe aportar desde el primer día.

Según informó www.colombia.com/deportes, la dirigencia albiazul busca que el trámite quede despejado lo antes posible para que el mediocampista no quede atrapado en una discusión reglamentaria que excede lo futbolístico. La estrategia apunta a revisar el alcance real de la sanción, determinar si aplica en el nuevo contexto y, sobre todo, conseguir una respuesta rápida de la autoridad organizadora. En el entorno del club la lectura es clara: no basta con tener al jugador inscrito, también hace falta que esté habilitado sin ambigüedades para no exponerse a una eventual nueva sanción o a un retraso innecesario en su estreno.

Este tipo de episodios revela una constante del fútbol profesional colombiano: los fichajes no siempre dependen de la voluntad de las partes, sino de una ingeniería administrativa que puede convertirse en un cuello de botella. Para Millonarios, el caso Cuadrado tiene un peso adicional porque no se trata de cualquier nombre, sino de un futbolista con recorrido internacional, jerarquía y una expectativa alta entre hinchas y directivos. Si logra destrabarse el asunto, el club no solo gana a un jugador; también envía un mensaje de control institucional y capacidad de gestión en medio de un campeonato donde cada detalle cuenta. Si, por el contrario, la resolución se demora, el costo no será solo deportivo: también puede erosionar la narrativa de un refuerzo pensado para marcar diferencia desde el arranque.

Más allá del caso puntual, lo que está en juego es la relación entre los clubes y los organismos disciplinarios, una relación que en Colombia suele definir oportunidades, calendarios y hasta el ánimo de una temporada. La velocidad con la que Dimayor responda será clave para saber si Millonarios consigue su objetivo o si el equipo tendrá que seguir esperando por un jugador llamado a ser protagonista antes siquiera de pisar la cancha.

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