Estados Unidos

Obamacare pierde afiliados en EE.UU. tras el fin de los subsidios ampliados

Hace 1 hora

La cobertura de Obamacare se está encogiendo en Estados Unidos: en febrero había 2,6 millones de afiliados menos que un año antes, después de que expiraran los créditos fiscales ampliados. El golpe ya se siente en las primas y amenaza con dejar fuera a quienes dependen del mercado de seguros para proteger su bolsillo.

La cobertura de Obamacare perdió tracción en Estados Unidos justo cuando más familias dependen de ella para evitar una factura médica imposible de pagar. Nuevos datos federales revelan que en febrero había 2,6 millones menos de afiliados que en el mismo mes del año anterior, una caída que coincide con el fin, en enero, de los créditos fiscales ampliados que durante años ayudaron a mantener accesibles las primas del seguro médico. El resultado es directo: más personas enfrentan costos mensuales más altos y algunas ya están quedando fuera del sistema.

Según informó infobae estados unidos, el retroceso no es uniforme, pero sí lo suficientemente amplio como para encender alarmas en los estados más dependientes del mercado de la Ley de Cuidado de Salud Asequible. La expiración de esos subsidios redujo el alivio financiero que había permitido a millones de estadounidenses comprar cobertura en los intercambios de Obamacare, especialmente a hogares de ingresos modestos que no califican para Medicaid pero tampoco pueden absorber primas elevadas. En la práctica, lo que antes era una póliza al alcance de la mano ahora vuelve a parecer un lujo para muchas familias trabajadoras.

El cambio importa por una razón sencilla: en Estados Unidos, perder cobertura no solo significa quedarse sin seguro; significa postergar consultas, abandonar tratamientos y terminar pagando más cuando llega una urgencia. El ajuste en las primas golpea con especial fuerza a quienes viven en estados donde los costos médicos ya eran altos o donde la inscripción en los mercados de salud es más sensible a pequeños aumentos de precio. Y aunque algunos afiliados pueden comparar planes, cambiar de aseguradora o revisar si califican para ayuda adicional, el deterioro en los subsidios deja un problema de fondo: el sistema sigue dependiendo de apoyos fiscales que, cuando se retiran, muestran lo frágil que es la cobertura para buena parte de la clase media y baja.

A corto plazo, el nuevo mapa de afiliación será una prueba política y económica para la Casa Blanca y para los gobiernos estatales, porque la caída en inscripciones puede traducirse en un mercado más pequeño, menos competitivo y más caro. A mediano plazo, el debate volverá a lo esencial: si Estados Unidos quiere un sistema de salud que no expulse a la gente por el precio, tendrá que decidir si estos créditos ampliados eran una excepción temporal o la base mínima para que Obamacare funcione de verdad.

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