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Secuestran cabezas de ciervo en un bar notable porteño por falta de papeles

Hace 1 hora
Secuestran cabezas de ciervo en un bar notable porteño por falta de papeles

Imagen: infobae

La Justicia retiró cuatro cabezas de ciervo que decoraban The New Brighton, en el microcentro porteño, tras una denuncia por taxidermia sin respaldo legal. Una de las piezas pertenece a una especie protegida y quedó bajo investigación.

Cuatro cabezas de ciervo embalsamadas que durante años colgaron en las paredes de The New Brighton, uno de los bares notables más conocidos del microcentro porteño, fueron secuestradas por la Justicia después de que una denuncia pusiera bajo la lupa la procedencia de esas piezas. El operativo se hizo este lunes en el local de Sarmiento al 600 y dejó al descubierto un dato clave: ninguna de las piezas tenía la documentación exigida para acreditar su tenencia legal.

La intervención fue impulsada por la Unidad Fiscal Especializada en Materia Ambiental (UFEMA), a cargo de Blas Matías Michienzi, a partir de una presentación que advertía sobre la exhibición de taxidermia de fauna autóctona y exótica en un establecimiento abierto al público. Al no tratarse de una propiedad privada cerrada, no hizo falta una orden de allanamiento. Durante la inspección, los agentes identificaron un ciervo de los pantanos, dos ciervos dama y un ciervo axis. Según fuentes judiciales, los responsables del bar no pudieron presentar avales sobre el origen de los ejemplares, por lo que se ordenó su secuestro en el marco de la Ley 22.421 de Conservación de la Fauna Silvestre. Las cabezas fueron trasladadas al depósito de la Subsecretaría de Ambiente de la Nación.

El caso tiene dos planos. Por un lado, expone una práctica todavía extendida en ciertos espacios gastronómicos y de decoración: exhibir piezas de fauna como si fueran parte del mobiliario, sin que el público se pregunte de dónde salieron ni bajo qué reglas llegaron allí. Por otro, deja en evidencia que no todas las especies pesan igual ante la ley. Los ciervos dama y axis pueden cazarse en determinados contextos y con permisos específicos, pero el ciervo de los pantanos está protegido y figura además en el Apéndice II de CITES, el régimen internacional que regula el comercio de especies amenazadas. Esa pieza, en particular, concentra ahora la mayor atención de la investigación porque combina valor simbólico, protección legal y una probable infracción ambiental.

The New Brighton siguió funcionando con normalidad y no fue clausurado, algo que marca la diferencia entre una infracción administrativa y una causa penal de mayor gravedad. Pero el episodio deja una señal incómoda para un bar histórico que forma parte del paisaje cultural porteño: la tradición y la nostalgia no alcanzan para justificar la exhibición de fauna silvestre sin respaldo legal. En tiempos en que la discusión ambiental gana terreno, el caso recuerda que incluso los íconos urbanos también están obligados a rendir cuentas ante la ley, y que detrás de una decoración pintoresca puede esconderse una violación a normas de conservación que buscan proteger especies cada vez más vulnerables.

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