Gómez Amín revisará acuerdos con Emiratos y Marruecos y reactivará diálogo con Japón
Imagen: El Tiempo - Política
Mauricio Gómez Amín, ministro de Comercio designado, anunció que revisará los acuerdos comerciales con Emiratos Árabes y Marruecos, y que en agosto viajará a Japón para reactivar una negociación congelada desde hace 14 años. La movida marca el arranque de una agenda económica más activa para Colombia.
El ministro de Comercio designado, Mauricio Gómez Amín, puso sobre la mesa una revisión de los acuerdos comerciales suscritos con Emiratos Árabes Unidos y Marruecos, al tiempo que confirmó un viaje a Japón en agosto para intentar destrabar una negociación que lleva 14 años sin avances. El anuncio no es menor: sugiere que el nuevo equipo económico quiere auditar, corregir y relanzar la política comercial exterior de Colombia en un momento en que el país necesita abrir mercados, atraer inversión y mejorar su déficit productivo.
La revisión de los pactos con Emiratos Árabes y Marruecos apunta a evaluar si esos instrumentos están cumpliendo el propósito para el que fueron diseñados o si, por el contrario, han quedado cortos frente a las necesidades de exportadores y empresarios colombianos. Aunque todavía no se conocen los alcances técnicos de ese examen, el mensaje político es claro: el Gobierno entrante no quiere administrar por inercia los acuerdos firmados en años anteriores, sino medir su impacto real sobre sectores estratégicos como agroindustria, manufacturas y servicios. En paralelo, la visita a Japón busca reactivar una negociación comercial que lleva más de una década congelada, una señal de que Bogotá quiere volver a mirar con ambición a Asia, una región decisiva en las cadenas globales de valor.
Este movimiento importa porque Colombia llega tarde a varias conversaciones comerciales clave mientras otros países de la región han ganado terreno en Asia y Medio Oriente. Japón, en particular, es un mercado de alto valor, tecnológicamente sofisticado y exigente en estándares sanitarios, logísticos y de calidad, lo que obliga a una estrategia de largo aliento y no a anuncios simbólicos. Si la administración consigue avanzar con Tokio y al mismo tiempo revisar con rigor lo ya firmado con Emiratos y Marruecos, podría redefinir la agenda comercial del país en función de resultados concretos, no de diplomacia de papel. Para los productores colombianos, el desenlace no solo se medirá en titulares: se reflejará en más o menos oportunidades para vender afuera, diversificar destinos y depender menos de unos pocos mercados tradicionales.
La apuesta, en todo caso, será probar si Colombia está lista para pasar de la firma de acuerdos a su ejecución efectiva. Ese es el verdadero desafío que deja el anuncio de Gómez Amín: que la política comercial deje de ser una lista de compromisos pendientes y empiece a convertirse en una herramienta real de crecimiento.


