Moción de censura contra Defensa por Guaviare pone a prueba al Gobierno
Imagen: El Tiempo - Política
El ministro de Defensa, general (r) Jorge Eduardo Mora, salió al Senado a defender su gestión tras el bombardeo en Guaviare donde murieron menores de edad. En medio de la presión de la oposición, aseguró que las Fuerzas Militares han rescatado a 39 niños y adolescentes de grupos armados.
El ministro de Defensa, general en retiro Jorge Eduardo Mora, llegó al Senado a dar explicaciones en el momento más incómodo de su gestión: la oposición lo citó a moción de censura por el bombardeo en Guaviare en el que murieron menores de edad. Su intervención no solo buscó contener la crisis política que rodea a la cartera, sino también marcar distancia de la narrativa que lo responsabiliza por un operativo que volvió a encender el debate sobre el uso de la fuerza en zonas donde operan grupos armados ilegales y hay presencia de niños reclutados.
Según informó El Tiempo - Política, Mora defendió su balance al frente del Ministerio con una cifra que quiso poner sobre la mesa como prueba de resultados: dijo que las Fuerzas Militares han rescatado a 39 menores de edad en operativos contra estructuras criminales. El mensaje fue claro: el Gobierno no solo combate a los armados, también, según su versión, intenta sacar a los niños de esa maquinaria de guerra. Pero en el Congreso esa defensa choca con otra realidad política y moral: la muerte de menores en una operación militar no se resuelve con estadísticas, porque abre preguntas sobre inteligencia, proporcionalidad, reglas de enfrentamiento y control civil sobre la fuerza pública.
El episodio del Guaviare se ha convertido en algo más que una discusión sobre un solo operativo. Para la oposición, es una oportunidad para cuestionar la conducción del Ministerio de Defensa y presionar por responsabilidades políticas en un país donde la guerra irregular sigue metiendo a los niños en la línea de fuego. Para el Gobierno, en cambio, el desafío es demostrar que no ha perdido el control de la estrategia de seguridad ni de sus principios humanitarios. Y ese equilibrio importa más allá del Capitolio: cada error en una operación de este tipo erosiona la confianza de la ciudadanía, debilita la legitimidad institucional y alimenta la percepción de que el Estado sigue llegando tarde a los territorios donde mandan las armas.
La moción de censura, en ese sentido, no es solo un pulso entre gobierno y oposición. Es una prueba política sobre qué tanto está dispuesto el país a tolerar cuando la lucha contra los grupos armados termina dejando víctimas que, precisamente, el Estado dice querer proteger. Si el ministro logra sostenerse, lo hará con la carga de explicar por qué una estrategia de seguridad sigue produciendo costos humanos tan difíciles de defender ante la opinión pública.



