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Panamá niega presencia del Clan del Golfo en Darién y desactiva rumores de incursión

Hace 1 hora
Panamá niega presencia del Clan del Golfo en Darién y desactiva rumores de incursión

Imagen: infobae

Panamá negó oficialmente que el Clan del Golfo tenga presencia en Darién, pese a las alertas sobre una posible expansión criminal en la frontera con Colombia. El ministro de Seguridad Pública dijo que no hay reportes formales sobre incursiones, refugios o asentamientos de esa banda ni de disidencias de las FARC.

El ministro de Seguridad Pública de Panamá salió a cerrar la puerta a una de las versiones más delicadas sobre la frontera con Colombia: dijo que no existe notificación oficial que confirme la presencia del Clan del Golfo en la selva del Darién. Tampoco, según su declaración, hay reportes formales sobre refugios o asentamientos de disidencias de las FARC en esa zona, un territorio estratégico que desde hace años concentra la atención regional por el tránsito migratorio y por la presión de economías criminales.

La afirmación, según informó infobae, busca frenar la especulación en torno a una posible expansión de estructuras armadas colombianas hacia Panamá. El mensaje del Gobierno panameño es claro: hasta ahora no hay evidencia institucional que permita sostener que esas organizaciones operan de manera estable en Darién. Esa precisión no es menor, porque en una región marcada por la debilidad estatal, la falta de control territorial y el paso constante de migrantes, cualquier denuncia sobre grupos armados genera de inmediato alarma política, social y diplomática.

El tema importa por varias razones. Darién no es solo una frontera selvática: es uno de los puntos más sensibles del continente, donde confluyen narcotráfico, tráfico de personas, contrabando y rutas ilegales que aprovechan la geografía y la ausencia de infraestructura. Si el Clan del Golfo o disidencias de las FARC lograran consolidar presencia allí, el problema dejaría de ser solo panameño o colombiano y pasaría a ser hemisférico. Pero también conviene leer la negación oficial con cautela: que no exista notificación formal no significa necesariamente que no haya actividad criminal dispersa, movilidad de actores ilegales o intentos de incursión aún no documentados por las autoridades. En este tipo de territorios, la información suele ir detrás de los hechos.

En la práctica, la declaración del ministro pone sobre la mesa una tensión conocida en la frontera colombo-panameña: la diferencia entre lo que denuncian comunidades, organizaciones y observadores del terreno, y lo que los gobiernos reconocen públicamente cuando todavía no tienen pruebas suficientes. Para la población local y para los migrantes que cruzan una de las rutas más peligrosas del continente, esa brecha puede traducirse en más vulnerabilidad y menos protección. Si Panamá quiere sostener que no hay asentamientos criminales en Darién, el siguiente paso será demostrarlo con presencia efectiva del Estado; de lo contrario, la discusión no desaparecerá, solo quedará a la espera de la próxima alerta.

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