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Marruecos hace historia: Mohamed VI encarga a Fatima Mansouri formar gobierno

Hace 5 horas

Marruecos abrió un capítulo histórico: el rey Mohamed VI designó a Fatima Ezzarah El Mansouri para formar gobierno, la primera vez que una mujer recibe esa tarea desde la independencia. La decisión también marca el relevo del primer ministro Aziz Ajanuch tras las legislativas.

Marruecos dio un paso político sin precedentes. El rey Mohamed VI encargó a Fatima Ezzarah El Mansouri, dirigente del Partido Autenticidad y Modernidad (PAM), la formación del próximo gobierno, convirtiéndola en la primera mujer en la historia del país en recibir esa responsabilidad desde la independencia. La designación llega apenas seis días después de las elecciones legislativas y confirma el ascenso de una figura con peso propio dentro del tablero político marroquí, en un momento en que Rabat busca continuidad institucional y señales de renovación.

De acuerdo con el comunicado del gabinete real, el monarca recibió este martes a Mansouri en el palacio de Rabat para comunicarle formalmente su decisión. La dirigente, de 50 años, es licenciada en Derecho y acumula una trayectoria que la ha llevado por distintos niveles de poder: fue alcaldesa de Marrakech, dirigió el PAM y ocupó la cartera de Vivienda y Urbanismo en el gobierno saliente de coalición encabezado por el magnate conservador Aziz Ajanuch, a quien ahora reemplazará para el periodo 2026-2031. Su nombramiento no solo refleja la victoria electoral de su partido, sino también el peso de una trayectoria política construida dentro del sistema, algo que en Marruecos suele ser tan decisivo como la propia competencia electoral.

La decisión tiene una lectura que va más allá del simbolismo. En un país donde la monarquía conserva un papel central en la definición del rumbo político, el hecho de que una mujer lidere la formación del gobierno proyecta una imagen de apertura en una sociedad que sigue atravesada por tensiones entre modernización y estructuras de poder tradicionales. Para Marruecos, esta movida puede servir como mensaje hacia adentro y hacia afuera: hacia adentro, como señal de cambio en una arena históricamente dominada por hombres; hacia afuera, como una apuesta por mostrar estabilidad y capacidad de renovación ante socios internacionales que observan de cerca la evolución política del reino.

El reto para Mansouri será doble. Tendrá que traducir el respaldo electoral en gobernabilidad real y, al mismo tiempo, responder a las expectativas sociales en materia de empleo, vivienda y costo de vida, temas sensibles para la ciudadanía marroquí. Su ascenso rompe un techo histórico, pero también la coloca bajo una presión mayor: demostrar que su nombramiento no es solo un gesto excepcional, sino el inicio de una etapa con resultados concretos para un país donde la política sigue siendo, en buena medida, un ejercicio de equilibrio entre tradición, poder real y demanda de cambio.

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