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Moscú bajo presión: ataque con drones deja muertos, incendio en refinería y evacuaciones

Hace 5 horas

La capital rusa volvió a ser golpeada por una ofensiva con drones que dejó dos muertos, obligó a evacuar una refinería y encendió alarmas sobre la vulnerabilidad de Moscú. Las autoridades rusas reportaron entre 250 y 338 aparatos interceptados en una sola noche.

Moscú amaneció bajo presión tras una nueva oleada de drones que alcanzó distintos puntos de la región capitalina, dejó dos muertos y provocó un incendio en la refinería de Kapotnya, uno de los complejos energéticos más sensibles de la ciudad. El impacto no solo volvió a exponer las grietas de la defensa aérea rusa, sino que también llevó a evacuar de urgencia a más de 400 personas en medio de una noche de ataques de alta intensidad. Lo ocurrido confirma que la guerra ya no se libra únicamente en el frente: también toca el corazón político e industrial de Rusia.

Andréi Vorobiov, gobernador de la región de Moscú, dijo que desde la medianoche se habían interceptado cerca de 250 vehículos no tripulados, mientras que la agencia estatal TASS elevó esa cifra a 338 drones derribados en total. La diferencia entre ambos reportes no es menor: revela la dificultad de verificar en tiempo real la magnitud del ataque y, al mismo tiempo, el deseo del Kremlin de mostrar control frente a una ofensiva que, por su escala, resulta difícil de esconder. El alcalde confirmó además el ataque contra la instalación de Kapotnya, donde las llamas obligaron a activar protocolos de emergencia y a sacar a centenares de personas del lugar.

El episodio importa más allá del impacto inmediato porque Moscú, hasta ahora, había logrado proyectar una imagen de relativa inmunidad frente a la guerra que devasta a Ucrania. Cuando los drones logran acercarse a la capital y afectar infraestructura energética, el mensaje es político y militar: la retaguardia rusa también está dentro del alcance. Para la población civil, esto significa más alertas, más evacuaciones y más incertidumbre en una ciudad que intenta mantener la normalidad mientras la guerra se acerca físicamente a sus barrios y a sus instalaciones estratégicas.

También hay una lectura de fondo sobre la escalada del conflicto. La refinería de Kapotnya no es un blanco cualquiera: cualquier interrupción en una instalación de este tipo puede generar tensiones en la cadena de suministro, presionar la seguridad industrial y alimentar la percepción de vulnerabilidad en uno de los sectores más protegidos de Rusia. Si ataques de esta naturaleza se repiten, el costo para Moscú no será solo militar, sino también económico y psicológico. Y en una guerra larga, ese desgaste puede pesar tanto como una pérdida en el campo de batalla.

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