Muere Josep Maria Trias de Bes, exdiputado de CiU y el PP, a los 81 años

Imagen: El País
Josep Maria Trias de Bes, exdiputado en el Congreso por CiU y el PP y vicepresidente de la Cámara, ha muerto a los 81 años. Su trayectoria, que empezó en el PSUC y acabó en la derecha catalana, resume décadas de cambios en la política española.
La muerte de Josep Maria Trias de Bes a los 81 años cierra la trayectoria de un político singular que atravesó, con cambios notables de sigla y de época, varias de las transformaciones más profundas de la política española. Exdiputado del Congreso por CiU y posteriormente por el PP, llegó además a ocupar la vicepresidencia de la Cámara baja, un puesto desde el que dejó huella en la vida parlamentaria de la Transición y la consolidación democrática.
Según informó El País, Trias de Bes comenzó su recorrido en el PSUC, el histórico partido comunista catalán, antes de girar hacia posiciones que acabarían situándolo en el espacio de la derecha catalana y, más tarde, en las filas populares. Esa evolución política no fue menor: habla de una generación que se formó en la oposición al franquismo, participó en la apertura democrática y, con el paso de los años, reordenó sus convicciones en un mapa político que cambió de forma radical. Su paso por el Congreso le dio visibilidad en un momento en que la institución buscaba estabilidad y normalidad tras décadas de dictadura.
El caso de Trias de Bes importa no solo por su papel institucional, sino por lo que representa en términos históricos. Su biografía permite leer, en miniatura, la recomposición del centroderecha y del catalanismo conservador en España, así como el tránsito de dirigentes que pasaron por la izquierda antifranquista antes de encontrar su espacio en otras familias políticas. En un país donde las lealtades partidarias suelen interpretarse como identidades rígidas, su vida recuerda que la política española también ha estado marcada por desplazamientos ideológicos, pactos y adaptaciones al nuevo tiempo democrático. Para quienes siguieron la actividad parlamentaria de finales del siglo XX, su nombre se asocia a una etapa de negociación constante, equilibrio institucional y búsqueda de legitimidad.
Su fallecimiento deja, además, una lectura de fondo sobre la memoria política en España: muchas de las figuras que ayudaron a construir el sistema actual están desapareciendo, y con ellas se va también una forma de entender el servicio público más ligada a la transición que a la polarización contemporánea. Para el Congreso, su figura forma parte de esa generación de diputados que no solo votaron leyes, sino que contribuyeron a definir el funcionamiento de la institución en democracia. Para el debate público, su trayectoria ofrece una lección incómoda y útil a la vez: la política no siempre es un relato lineal, y a veces los cambios de rumbo explican mejor una época que los discursos más previsibles.



