Muere Miguel Bergasa, fotógrafo de la vida menonita en Paraguay

Imagen: El País
El fotógrafo navarro Miguel Bergasa murió tras dejar una obra marcada por el documentalismo de fiestas y rituales en España y América. Su trabajo más conocido fue el registro en blanco y negro de la vida cerrada de la comunidad menonita en Paraguay.
Miguel Bergasa, uno de los fotógrafos españoles más sólidos del documentalismo en blanco y negro, murió después de dejar una obra construida sobre la observación paciente de rituales, celebraciones y vidas apartadas del foco mediático. Nacido en Pamplona en 1951, Bergasa convirtió la disciplina del encuadre y la sobriedad visual en una firma reconocible, con imágenes limpias, elegantes y de una fuerza narrativa poco frecuente.
Según informó El País, su nombre quedó especialmente ligado a un proyecto sobre la comunidad menonita en Paraguay, un trabajo que retrató una sociedad hermética y profundamente regida por sus propias normas religiosas y culturales. Ese tipo de fotografía exigía algo más que técnica: requería tiempo, acceso y la capacidad de mirar sin imponer, una cualidad que Bergasa cultivó también en sus series sobre fiestas populares y rituales de España y América, donde la tradición aparecía no como postal folclórica, sino como una expresión viva de identidad colectiva.
La importancia de Bergasa va más allá de la pérdida de un autor reconocido. Su archivo recuerda que el fotoperiodismo documental no solo registra hechos, sino formas de vida que suelen quedar fuera del debate público. En tiempos de imágenes fugaces y consumo rápido, su trabajo defendía la permanencia: mirar con calma, entender la textura social de una comunidad y fijar en blanco y negro aquello que el tiempo suele diluir. En Paraguay, ese gesto tenía además un valor antropológico y humano, porque acercaba a lectores y espectadores a una realidad cerrada para la mayoría.
Su legado, en ese sentido, no se mide solo por la belleza formal de sus fotografías, sino por su capacidad de abrir ventanas hacia mundos poco visibles. Bergasa entendió que documentar también es interpretar, y que una imagen bien construida puede decir tanto sobre una comunidad como un largo reportaje escrito. Por eso su obra seguirá siendo una referencia para quienes creen que la fotografía todavía puede explicar el mundo con rigor, paciencia y una mirada propia.




