Muere Plinio Apuleyo Mendoza y se apaga una voz clave del periodismo colombiano
Murió a los 94 años Plinio Apuleyo Mendoza, una de las voces más influyentes del periodismo y la literatura colombiana. Su muerte cierra el ciclo de un intelectual que ayudó a narrar el país y que mantuvo una amistad decisiva con Gabriel García Márquez.
La muerte de Plinio Apuleyo Mendoza, a los 94 años, marca la despedida de una de las figuras más reconocidas del periodismo y la literatura colombiana. Su nombre queda asociado a una trayectoria extensa en la prensa, la narrativa y el debate intelectual del país, pero también a una amistad de décadas con Gabriel García Márquez, vínculo que lo conectó con uno de los círculos culturales más influyentes de América Latina.
De acuerdo con lo informado por https://www.colombia.com entretenimiento, Mendoza dejó un legado que trascendió la firma de artículos y libros: fue un observador agudo de la realidad colombiana y un interlocutor habitual de las grandes discusiones políticas y culturales del siglo XX y comienzos del XXI. Su paso por el periodismo estuvo marcado por una escritura crítica, por la defensa del oficio como ejercicio de mirada y contexto, y por una presencia constante en debates que ayudaron a interpretar un país atravesado por conflictos, tensiones ideológicas y transformaciones sociales profundas.
Su muerte importa no solo por lo que representa para el gremio periodístico, sino porque cierra una etapa de la vida intelectual colombiana en la que el escritor y el reportero todavía podían ocupar un lugar central en la conversación pública. Plinio Apuleyo Mendoza perteneció a una generación que entendió la palabra como intervención y testimonio, en una época en la que la prensa tenía mayor peso como escenario de formación de opinión. Para Colombia, su partida es también la pérdida de un puente con una tradición literaria y periodística que ayudó a construir memoria, a discutir poder y a leer el país con distancia crítica.
En tiempos en que el periodismo enfrenta la desconfianza, la fragmentación digital y la velocidad de la desinformación, figuras como Mendoza recuerdan que informar también es interpretar. Su legado quedará en sus textos, en las conversaciones que alimentó y en la huella que dejó sobre varias generaciones de lectores y periodistas que vieron en él una referencia de rigor, estilo y criterio. La noticia de su muerte no solo cierra una biografía notable: obliga a pensar qué tipo de voces están quedando para contar la Colombia de hoy.





