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Netanyahu afirma que el régimen iraní se debilita y promete un giro para Medio Oriente

Hace 5 horas

Netanyahu aseguró que el régimen iraní atraviesa su momento más frágil y que su eventual caída alteraría el equilibrio de poder en Medio Oriente. Lo dijo en un brindis por Rosh Hashaná, al reivindicar la ofensiva conjunta con Estados Unidos contra capacidades militares iraníes.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, elevó este jueves la presión sobre Teherán al sostener que el fin del régimen iraní está cerca y que su derrumbe podría reconfigurar por completo el mapa político de Medio Oriente. En una intervención cargada de mensaje estratégico, el líder israelí presentó la ofensiva compartida con Estados Unidos como un golpe decisivo contra lo que describió como una amenaza existencial para Israel y para la estabilidad regional.

Las declaraciones fueron realizadas durante un brindis del Gobierno con motivo de Rosh Hashaná, el año nuevo judío, según informó Infobae Mundo. Allí, Netanyahu afirmó que la cooperación con Washington permitió avanzar de manera significativa en la neutralización de capacidades militares iraníes, al asegurar que se logró sacar de la ecuación a “bombas atómicas y misiles balísticos” que, en su lectura, apuntaban directamente a la seguridad israelí. El mensaje no fue solo celebratorio: también buscó dejar instalada la idea de que la presión sobre Irán no ha terminado y que el objetivo político de fondo sigue siendo debilitar a su régimen.

La importancia de estas palabras va mucho más allá de una intervención protocolaria. En la lógica de Netanyahu, Irán no es únicamente un adversario militar, sino el eje que articula a milicias, alianzas y conflictos que atraviesan la región desde hace años. Por eso, hablar de la caída del régimen iraní como un punto de inflexión equivale a sugerir que cualquier cambio en Teherán podría alterar las tensiones con Israel, el pulso con Estados Unidos y el equilibrio entre actores como Hezbolá, Hamás y otros grupos alineados con la agenda iraní. En términos prácticos, este tipo de discurso también busca cohesionar al frente interno israelí y reforzar la narrativa de que la vía de la fuerza ha dado resultados visibles.

Pero el alcance de estas afirmaciones también deja abiertas varias preguntas. Si bien Netanyahu presenta la cooperación con Estados Unidos como un éxito táctico, el conflicto con Irán dista de estar resuelto y sigue moviéndose entre la disuasión militar, la presión diplomática y la guerra de sombras. Para la población civil de la región, esto significa más incertidumbre que alivio: cualquier escalada entre Israel e Irán tiene capacidad de impactar precios de energía, rutas comerciales, seguridad fronteriza y estabilidad política en varios países vecinos. En ese tablero, el mensaje de Netanyahu no solo apunta a Teherán; también busca marcar la agenda de Washington y recordar que, para Israel, el enfrentamiento con Irán sigue siendo la pieza central de toda la arquitectura de seguridad en Medio Oriente.

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