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Sheinbaum cambia de plan para el Mundial 2026 y lo verá con Brugada en la GAM

Hace 1 hora
Sheinbaum cambia de plan para el Mundial 2026 y lo verá con Brugada en la GAM

Imagen: depor

Claudia Sheinbaum no verá la inauguración del Mundial 2026 desde Palacio Nacional ni desde el Fan Fest capitalino. La presidenta planea seguir el partido junto a Clara Brugada en la GAM, moviendo el foco político hacia la coordinación con la Ciudad de México.

La presidenta Claudia Sheinbaum decidió cambiar el guion para la inauguración del Mundial 2026: ya no verá el partido desde Palacio Nacional, como había mencionado antes, ni desde el Fan Fest de la capital, sino junto a la jefa de Gobierno, Clara Brugada, en la alcaldía Gustavo A. Madero. El ajuste puede parecer menor, pero en realidad marca el tono con el que el gobierno federal quiere apropiarse del evento deportivo más importante que recibirá México en décadas: cercanía con la capital, coordinación institucional y una imagen de unidad en torno a una cita que atraerá al mundo entero.

De acuerdo con la información difundida por depor, Sheinbaum había anticipado que seguiría la inauguración desde la sede del Ejecutivo federal, una opción que habría colocado el arranque del torneo en el centro simbólico del poder. Sin embargo, la nueva decisión la lleva fuera de Palacio Nacional y la ubica junto a Brugada, en una zona clave de la ciudad. La señal política es clara: el Mundial no será presentado solo como una fiesta deportiva, sino también como una operación de gobierno entre la Presidencia y la administración capitalina, en una ciudad que tendrá sobre sus hombros buena parte de la logística, la movilidad, la seguridad y la recepción de visitantes.

El contexto no es menor. El Mundial de 2026 será el primero con 48 selecciones y se disputará de forma conjunta entre Estados Unidos, Canadá y México, un formato que aumenta la presión sobre las ciudades anfitrionas. En el caso mexicano, la capital tendrá un peso especial por albergar la ceremonia inaugural y por cargar con el simbolismo del Estadio Azteca, un recinto histórico que vuelve a estar en el centro del mapa mundial. Para la población, el evento significa más que una foto internacional: implica obras, transporte, despliegue de seguridad, regulación del comercio y una eventual derrama económica que el gobierno tendrá que administrar con eficacia para que no se quede solo en discurso.

La elección de la GAM también deja ver que la inauguración será usada como una vitrina política y territorial. Sheinbaum y Brugada, ambas figuras ligadas al mismo proyecto político, buscarán mostrar capacidad de coordinación en una ciudad donde cualquier falla —desde el transporte hasta el orden público— se amplifica de inmediato. Y ahí está la verdadera clave: el Mundial 2026 no solo pondrá a México frente a cámaras globales; también medirá si el país puede convertir una celebración deportiva en un ejercicio serio de organización pública, con beneficios reales para quienes viven y trabajan en la capital.

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