Dimayor evalúa un giro drástico: la Liga BetPlay 2026-II podría quedarse sin cuadrangulares

Imagen: www.colombia.com/deportes
La Dimayor estudia una salida de emergencia para cerrar la Liga BetPlay 2026-II y una de las opciones más sensibles es eliminar los cuadrangulares. La medida reabre el debate sobre el formato del torneo y su impacto deportivo y económico.
La Dimayor volvió a mover el tablero del fútbol colombiano al admitir que analiza fórmulas para concluir la Liga BetPlay 2026-II, y entre ellas aparece una decisión de alto impacto: eliminar los cuadrangulares semifinales. La simple posibilidad ya sacude a clubes, jugadores, aficionados y patrocinadores, porque tocar ese formato no es un ajuste menor, sino una intervención directa sobre la estructura competitiva del torneo más importante del país.
Según informó www.colombia.com/deportes, el presidente de la Dimayor confirmó que la entidad busca alternativas para terminar el campeonato y que una de las salidas en estudio es prescindir de los cuadrangulares. Esa ruta modificaría de raíz la manera en que se define el título, reduciría el número de partidos en la fase decisiva y obligaría a repensar el calendario, una variable crítica en un fútbol colombiano que lleva años acumulando problemas de programación, cargas para los planteles y tensiones con la disponibilidad de escenarios.
El asunto importa por una razón de fondo: en Colombia, el formato de la liga no solo determina al campeón, también define ingresos, exposición televisiva y el margen de supervivencia deportiva para varios clubes. Eliminar los cuadrangulares podría beneficiar a equipos que hoy dependen de cerrar la fase regular en la parte alta de la tabla, pero también dejaría sin la habitual instancia de “segunda oportunidad” a quienes han construido su campaña para llegar mejor al cierre. En otras palabras, cambiar el sistema no sería solo una decisión administrativa; sería reordenar incentivos, expectativas y hasta la narrativa del torneo. Y en un país donde el fútbol funciona como termómetro social, cualquier modificación que parezca alterar la justicia competitiva genera resistencia inmediata.
Por ahora, la discusión apenas comienza, pero el simple hecho de que la Dimayor contemple esta salida revela la presión que enfrenta para ajustar un campeonato que muchas veces se diseña más para sobrevivir al calendario que para garantizar claridad deportiva. Si finalmente se modifica la Liga BetPlay 2026-II, el debate no se quedará en los escritorios: alcanzará a las tribunas, a las audiencias televisivas y a la economía de clubes que dependen de cada partido como si fuera una cuenta por pagar.

