Colombia

Colombiano reclutado por Rusia reaparece vivo tras ser dado por muerto en Ucrania

Hace 1 hora

Un colombiano reclutado para el ejército ruso bajo falsas promesas fue dado por muerto por una intermediaria, pero reapareció vivo en un video de prisioneros en Ucrania. Su hija, Nicole Sepulveda, destapó una historia que mezcla engaño, guerra y abandono.

La familia de John Jairo Sepulveda vivió durante días una de esas noticias que quiebran a cualquiera: le dijeron que había muerto en Ucrania. Pero un video de prisioneros de guerra cambió todo. El colombiano, que había viajado a Rusia atraído por una supuesta oportunidad laboral, apareció con vida en imágenes difundidas desde territorio ucraniano, donde terminó capturado en medio del conflicto que enfrenta a Moscú y Kiev. El caso, revelado por su hija Nicole Sepulveda en entrevista exclusiva con Infobae, expone hasta dónde puede llegar el reclutamiento engañoso de latinoamericanos para una guerra ajena.

Según relató Nicole, su padre fue contactado bajo la promesa de trabajo y terminó incorporado al ejército ruso. El golpe más duro llegó el 17 de julio, cuando una intermediaria les aseguró que John Jairo había muerto. La familia quedó atrapada entre el duelo y la incertidumbre, hasta que apareció un video de prisioneros de guerra que confirmó lo contrario: estaba vivo, aunque retenido en Ucrania. Ese giro no solo desmontó la versión inicial, sino que dejó al descubierto una cadena de intermediación opaca, donde las familias dependen de terceros para saber si sus seres queridos siguen respirando o ya fueron absorbidos por el frente.

Este caso importa más allá del drama familiar. Colombia no es ajena a la circulación de compatriotas que salen del país empujados por la necesidad y terminan en redes de reclutamiento o en trabajos que no son lo que prometieron. La guerra en Ucrania ha abierto una puerta peligrosa para migrantes y latinoamericanos que, por presión económica o desinformación, aceptan ofertas que pueden terminar en el frente de batalla. El episodio de Sepulveda obliga a mirar con atención esas rutas de captación y la ausencia de controles eficaces para proteger a ciudadanos que, en muchos casos, viajan sin comprender del todo el riesgo real al que se exponen.

Lo que sigue para esta familia es una batalla distinta: no la de las trincheras, sino la de la información, la diplomacia y la supervivencia emocional. Si algo deja claro esta historia es que en escenarios de guerra la verdad también se vuelve rehén. Y para los colombianos que hoy piensan en partir buscando una salida rápida, el caso Sepulveda recuerda que una oferta de trabajo puede terminar convertida en una condena en el otro extremo del mundo.

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