Estados Unidos

Nueva York pondrá fin a las carrozas de caballos en Central Park en 2028

Hace 7 horas

Nueva York pondrá fin a las carrozas de caballos en Central Park desde 2028, tras años de presión por el trato animal y la muerte de un turista. El plan incluye una transición laboral para unos 200 conductores y marca el cierre de una práctica centenaria.

Nueva York se encamina a cerrar una de sus postales más reconocibles y más discutidas: las carrozas de caballos en Central Park dejarán de operar a partir de 2028. El acuerdo político entre el alcalde Mamdani y la presidenta del Concejo Municipal para impulsar la Ley Romanch pone fecha de caducidad a una práctica centenaria que durante décadas fue defendida como tradición turística, pero cuestionada con insistencia por activistas y sectores que la consideran incompatible con el bienestar animal y con la seguridad pública.

La decisión, según informó infobae Estados Unidos, llega después de la muerte de un turista vinculada a esta actividad, un hecho que aceleró el debate y terminó de inclinar la balanza en el Concejo. La ley no solo elimina el servicio, sino que también contempla un programa de transición laboral para cerca de 200 conductores, una pieza clave para amortiguar el golpe económico sobre quienes dependen de esta industria y evitar que el debate se limite a una pelea simbólica entre tradición y activismo.

El caso importa más allá de Central Park porque resume una tensión muy propia de las grandes ciudades: qué prácticas históricas sobreviven cuando cambian las sensibilidades sociales, las normas sobre trato animal y las expectativas de seguridad. En Nueva York, donde el turismo convive con una agenda urbana cada vez más exigente en materia de movilidad, espacio público y regulación, la eliminación de las carrozas cierra un capítulo que parecía intocable. También deja una señal política: el gobierno local opta por intervenir en una costumbre arraigada antes de que otra tragedia vuelva a poner el tema sobre la mesa.

Para los visitantes, el cambio supondrá la desaparición de una escena clásica del parque; para los conductores, la incertidumbre de una transición que deberá demostrarse viable en la práctica; y para la ciudad, una prueba de que incluso los símbolos más antiguos pueden desaparecer cuando el costo reputacional, ético y humano termina siendo demasiado alto. La discusión ya no es si las carrozas tienen historia en Nueva York, sino si esa historia todavía tenía espacio en el futuro de la ciudad.

Noticias relacionadas