Desempleo en Colombia bajó a 8,8% en 2025, pero persisten dudas sobre la calidad del empleo

Imagen: infobae colombia
El desempleo en Colombia cayó a 8,8% en 2025, una baja de 0,7 puntos frente a julio, según el Dane. La cifra mejora el pulso laboral, pero sigue dejando dudas sobre la calidad y estabilidad del empleo.
El mercado laboral colombiano mostró una señal de alivio en 2025: la tasa de desempleo se ubicó en 8,8%, de acuerdo con el Dane, lo que representa una disminución de 0,7 puntos porcentuales frente al mismo periodo de julio. La cifra, en principio, sugiere una mejora en la capacidad de la economía para absorber mano de obra, en un país donde conseguir empleo formal sigue siendo una de las mayores preocupaciones de los hogares.
Según informó infobae colombia, el dato marca un retroceso frente al registro anterior y abre un margen de optimismo moderado sobre la evolución del mercado laboral. Sin embargo, una caída en la tasa de desempleo no siempre equivale a una recuperación sólida: también puede estar influida por cambios en la participación de la población económicamente activa, por el aumento del trabajo informal o por empleos de baja productividad. En otras palabras, el número mejora, pero todavía hay que mirar qué tipo de puestos se están creando y bajo qué condiciones.
Este comportamiento importa porque el empleo sigue siendo el termómetro más sensible de la economía real. Cuando el desempleo baja, normalmente hay más ingresos circulando en los hogares, más consumo y una mayor capacidad de las familias para cubrir gastos básicos. Pero en Colombia, donde la informalidad sigue pesando con fuerza, el reto no es solo bajar la tasa, sino lograr que esa reducción se traduzca en trabajos estables, con protección social y mejores salarios. Ahí está la diferencia entre una mejora coyuntural y un cambio estructural.
La lectura de fondo es clara: Colombia muestra una mejoría frente a julio de 2025, pero el dato del 8,8% no debería leerse como una meta cumplida sino como una fotografía parcial de un problema más amplio. El próximo desafío para el Gobierno y para el aparato productivo será sostener la tendencia y convertirla en una recuperación laboral que se sienta en la calle, no solo en las estadísticas del Dane.




