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ONPE cierra el escrutinio en tres regiones mientras el conteo nacional sigue abierto

Hace 1 hora
ONPE cierra el escrutinio en tres regiones mientras el conteo nacional sigue abierto

Imagen: infobae

La ONPE ya cerró al 100 % el conteo de actas en Amazonas, Junín y Moquegua, pero el escrutinio nacional aún supera por poco el 98 %. Una semana después de la segunda vuelta, siguen pendientes actas de revisión que mantienen viva la tensión electoral.

La Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) terminó de procesar el 100 % de las actas en Amazonas, Junín y Moquegua, un avance que ayuda a ordenar el mapa político tras la segunda vuelta, pero no cierra del todo la discusión nacional. Según informó infobae, el conteo presidencial en el país ya rebasa el 98 %, aunque todavía hay actas pendientes de revisión una semana después de la jornada electoral, lo que mantiene el escrutinio en una zona sensible: la de los márgenes estrechos y las interpretaciones apresuradas.

Ese cierre regional es relevante porque permite ver con mayor nitidez cómo se distribuyó el respaldo a Roberto Sánchez y Keiko Fujimori en tres departamentos con comportamientos electorales distintos, tanto por su composición urbana y rural como por sus dinámicas políticas locales. En un proceso tan ajustado, cada acta verificada reduce el ruido y acerca el resultado a su versión definitiva. Pero el dato de fondo sigue siendo el mismo: mientras no se complete el 100 % del procesamiento nacional, cualquier lectura triunfalista o alarmista se sostiene sobre terreno incompleto. En elecciones cerradas, la diferencia entre un resultado sólido y una narrativa prematura suele estar en unas cuantas mesas y en la corrección de observaciones pendientes.

Esto importa porque el escrutinio no es solo una operación técnica; es la base de la legitimidad del resultado. Cuando el conteo avanza, pero no termina, el país entra en una fase en la que la paciencia institucional pesa más que la euforia política. Las regiones ya cerradas sirven como termómetro, sí, pero también como recordatorio de que el voto no se interpreta en abstracto: se revisa, se contrasta y se depura. Para la ciudadanía, sobre todo para quienes votaron con la expectativa de una definición rápida, la demora puede alimentar sospechas innecesarias o desconfianza en el sistema, aunque en realidad responda a procedimientos normales de verificación.

El escenario que deja este nuevo corte de la ONPE es, en suma, el de una elección que todavía no se termina de narrar por completo. Con más de 98 % del país contabilizado, el cierre final parece cercano, pero las actas pendientes siguen teniendo peso político y simbólico. En un contexto tan polarizado, el dato no es menor: cuando el margen es estrecho, cada actualización del conteo no solo modifica cifras; también redefine el clima público, la presión sobre los organismos electorales y la forma en que los actores políticos preparan su siguiente movimiento.

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