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CEPAL alerta: el petróleo seguirá caro en 2026 y golpeará alimentos y hogares

Hace 1 hora
CEPAL alerta: el petróleo seguirá caro en 2026 y golpeará alimentos y hogares

Imagen: infobae

La CEPAL advirtió que el petróleo seguirá encarecido entre 20% y 25% en 2026 para Centroamérica y el Caribe, un golpe que mantendrá bajo presión la inflación y el gasto público. La dependencia de combustibles importados agrava el impacto en hogares, transporte y alimentos.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) puso otra señal de alerta sobre una región que ya vive al límite de su capacidad para absorber choques externos: según su proyección, el petróleo se mantendrá entre 20% y 25% más caro en 2026 para Centroamérica y el Caribe. El dato no es menor. En economías fuertemente dependientes de las importaciones de combustibles, un barril más costoso no solo encarece la gasolina; termina filtrándose a los alimentos, el transporte, la electricidad y, finalmente, al costo de vida de millones de personas.

De acuerdo con la información divulgada y recogida por infobae, la CEPAL advierte que el mayor costo de la energía seguirá presionando las cuentas públicas, los hogares y la actividad económica durante el resto del año. El mecanismo es conocido, pero sus efectos se vuelven más duros en países con poca capacidad de maniobra fiscal: cuando sube el precio del petróleo, los gobiernos enfrentan mayores subsidios o una factura energética más pesada; las empresas cargan con costos logísticos más altos; y las familias terminan pagando más por bienes básicos, incluso cuando el alza no aparece de forma inmediata en la estación de servicio.

Lo preocupante es que este golpe llega a una región que no solo importa gran parte de los combustibles que consume, sino que además suele tener sistemas fiscales frágiles y una alta exposición a la inflación importada. Centroamérica y el Caribe dependen en buena medida del transporte terrestre y marítimo para mover mercancías, lo que hace que cualquier incremento en la energía se extienda como una cadena: sube el diésel, encarece el flete; sube el flete, se presiona el precio del arroz, la harina, los vegetales y otros productos de consumo cotidiano. En la práctica, eso significa que el impacto del petróleo no se queda en el sector energético: termina golpeando la canasta básica y deteriorando el poder adquisitivo de los sectores más vulnerables.

La advertencia de la CEPAL también plantea un dilema para los gobiernos de la zona. Si absorben el alza mediante subsidios, aumentan la presión sobre unas finanzas públicas que ya enfrentan deuda elevada y necesidades sociales urgentes. Si trasladan el costo al consumidor, el golpe recae de lleno sobre hogares que todavía no terminan de recuperarse de la inflación acumulada de los últimos años. Esa tensión resume el problema de fondo: la región sigue pagando el precio de su dependencia energética. Y mientras no avance con más velocidad en diversificación, eficiencia y fuentes propias de energía, cada repunte del petróleo seguirá funcionando como un recordatorio de su vulnerabilidad estructural.

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