Benavides denuncia presunto robo de la curul afro y amenaza con demandar al CNE

Imagen: infobae colombia
Óscar Benavides denunció un presunto robo de la curul afro en el Congreso y anunció que acudirá a la justicia contra magistrados del CNE. La pelea por esa credencial reabre dudas sobre la representación de las comunidades negras en Colombia.
Óscar Benavides, congresista electo, desató una nueva tormenta política al denunciar que la curul afro del Congreso habría sido entregada de forma irregular a Winsner Sandoval Ibáñez, del Partido Demócrata, y no a Anyela Guanga, del Movimiento Libres. El dirigente aseguró que no aceptará la decisión y anticipó acciones legales contra los magistrados del Consejo Nacional Electoral, una disputa que toca un punto sensible: quién representa realmente a las comunidades negras en el país.
Según informó infobae colombia, Benavides cuestionó el otorgamiento de la credencial y sostuvo que el proceso terminó favoreciendo a una candidatura distinta a la que, a su juicio, correspondía. El reclamo no es menor. En Colombia, las curules afro fueron creadas como un mecanismo de inclusión política para corregir una exclusión histórica, por lo que cada decisión sobre esas credenciales tiene implicaciones mucho más amplias que una pelea entre nombres y partidos. En este caso, el choque está centrado en la disputa entre Sandoval Ibáñez y Guanga, mientras Benavides insiste en que el desenlace vulnera la voluntad de las comunidades que deberían estar representadas.
El fondo del asunto es político, jurídico y simbólico al mismo tiempo. Político, porque una curul afro no solo define una voz en el Capitolio, sino también acceso a debates, presupuestos y visibilidad para territorios que suelen quedar fuera de la agenda nacional. Jurídico, porque el CNE queda bajo la lupa por una decisión que podría terminar en tribunales. Y simbólico, porque cada vez que se discute una de estas plazas queda expuesta una vieja tensión: la distancia entre la representación formal y la representación real. En un país donde las comunidades afro continúan enfrentando desigualdad, pobreza y barreras de acceso al poder, este tipo de controversias alimenta la desconfianza sobre la transparencia de las instituciones electorales.
Benavides dejó claro que no piensa dejar el caso en una denuncia pública. Su advertencia de acudir a instancias judiciales eleva el costo político del episodio y podría abrir un nuevo capítulo de litigio electoral. Más allá de quién termine ocupando la credencial, el debate de fondo ya está instalado: si el sistema está garantizando la participación de las comunidades afro o si, por el contrario, esas curules siguen atrapadas en disputas que terminan debilitando su sentido original.



