Panamá frena otra ruta del narcotráfico y decomisa 245 paquetes de droga en el Pacífico
Panamá volvió a golpear una ruta clave del narcotráfico en el Pacífico con la incautación de 245 paquetes de droga en el Golfo de Panamá. La operación confirma la presión criminal sobre un corredor marítimo estratégico para el envío de cocaína hacia Norteamérica y Europa.
Las autoridades panameñas incautaron 245 paquetes de droga en una embarcación localizada en el Golfo de Panamá, en una operación realizada en aguas del Pacífico que vuelve a poner bajo la lupa una de las rutas marítimas más sensibles del narcotráfico regional. El hallazgo ocurrió durante patrullajes de control en el Archipiélago de Las Perlas, en el sector de isla Casaya, y fue confirmado por el Ministerio Público, que mantiene abierta una investigación para ubicar a los responsables del cargamento.
De acuerdo con la Fiscalía, la sustancia fue encontrada distribuida en 10 bultos dentro de la nave, con el apoyo operativo del Servicio Nacional Aeronaval, la fuerza que actúa como brazo auxiliar del Ministerio Público en este tipo de decomisos. Aunque las autoridades no precisaron el tipo exacto de estupefaciente ni su peso total, en Panamá este tipo de paquetes suele corresponder a un kilo por unidad, y la droga más incautada en el país sigue siendo la cocaína. La ubicación del hallazgo no es menor: el Archipiélago de Las Perlas está en el corazón del Golfo de Panamá, a unos 48 kilómetros de la costa, un punto que históricamente ha sido usado como corredor discreto para mover cargamentos ilegales por mar.
El decomiso de este viernes se suma a una cadena de golpes recientes contra el tráfico de drogas en aguas panameñas. Apenas el 26 de mayo, las autoridades decomisaron 1.096 paquetes en el Pacífico, cerca de la frontera con Costa Rica, en otro operativo conjunto entre el Senan y la fiscalía antidrogas. La magnitud de estas incautaciones confirma que Panamá sigue siendo una pieza central en la logística del narcotráfico internacional: no solo como país de tránsito, sino como territorio donde las mafias disputan rutas, lanchas, costas y puntos de transferencia para mover droga hacia mercados más grandes. En un país donde el mar abierto ofrece ventajas para el ocultamiento y la movilidad rápida, cada operación revela tanto la capacidad de respuesta del Estado como la persistencia de redes criminales cada vez más sofisticadas.
El contexto anual refuerza esa lectura. Según cifras del Ministerio Público, en 2025 Panamá ha decomisado 129 toneladas de drogas y 47,8 toneladas de precursores químicos; en lo que va del año, las incautaciones ya superan las 34 toneladas. Es una cifra que ayuda a dimensionar la presión que enfrentan las autoridades, pero también el volumen del negocio que intenta pasar por el istmo. Para América Latina, y especialmente para países vecinos como Colombia, estos operativos muestran que el narcotráfico no se mueve por fronteras políticas sino por corredores marítimos, fluviales y logísticos que conectan producción, tránsito y consumo. Cada cargamento interceptado en Panamá es una señal de que la pelea por el control del Pacífico sigue abierta y que, detrás de cada bulto decomisado, hay una red mucho más grande que aún no aparece en escena.




