Colombia

Santander alerta por estafas con el pasaporte: solo se paga en puntos oficiales

Hace 1 hora

La Gobernación de Santander lanzó una alerta por páginas falsas y llamadas que buscan cobrar el trámite del pasaporte fuera de los canales oficiales. La entidad recordó que el pago solo se realiza de manera presencial y pidió a la ciudadanía no caer en intermediarios.

La Gobernación de Santander encendió las alarmas por la circulación de páginas falsas y llamadas telefónicas que están ofreciendo agilizar el trámite del pasaporte a cambio de dinero. El mensaje de fondo es claro: el cobro oficial no se hace por enlaces, mensajes ni transferencias, sino únicamente de manera presencial, en los puntos autorizados por la administración departamental. En un contexto donde los trámites digitales han crecido y también las estafas se han sofisticado, la advertencia busca frenar a tiempo una estafa que puede afectar tanto el bolsillo como la confianza de los ciudadanos en los servicios públicos.

Según informó infobae colombia, la entidad departamental insistió en que cualquier ofrecimiento para “agilizar” el proceso por fuera de los canales establecidos debe ser tratado con desconfianza. La recomendación no es menor: detrás de estas prácticas suelen esconderse redes de suplantación que se aprovechan de la urgencia de quienes necesitan el documento para viajar, trabajar o resolver asuntos migratorios. En muchos casos, el gancho es la promesa de evitar filas o saltarse pasos administrativos, una fórmula que termina convirtiéndose en una vía rápida para perder dinero o entregar datos personales a desconocidos.

Este tipo de alertas revela un problema más amplio que va más allá de Santander. En Colombia, los trámites de alta demanda, especialmente los relacionados con documentos de viaje, se han convertido en un terreno fértil para la estafa digital y telefónica. La ciudadanía, presionada por la necesidad de resolver el trámite en el menor tiempo posible, queda expuesta a falsas gestorías que simulan legitimidad con páginas muy parecidas a las oficiales o con llamadas en las que se usa lenguaje institucional para generar confianza. Por eso importa que la Gobernación aclare el procedimiento: cuando un ciudadano sabe exactamente dónde, cómo y cuánto debe pagar, reduce el margen de maniobra para los delincuentes. También obliga a las autoridades a comunicar mejor, porque la prevención no solo depende de la denuncia, sino de la capacidad del Estado para hacer visible el canal correcto.

El caso deja una lección incómoda: la digitalización de los trámites no siempre ha ido acompañada de la suficiente pedagogía pública ni de controles robustos para frenar la suplantación. En la práctica, eso termina golpeando a la gente común, que se enfrenta a un ecosistema de información confusa, páginas imitadas y promesas falsas de rapidez. La advertencia de Santander no solo busca evitar estafas puntuales; también recuerda que, en tiempos de fraude digital, la desconfianza informada puede ser la mejor defensa del ciudadano.

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