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Perú podría enfrentar un nuevo Yaku y un El Niño Costero en 2027

Hace 1 hora
Perú podría enfrentar un nuevo Yaku y un El Niño Costero en 2027

Imagen: infobae

Perú podría volver a enfrentar un episodio de alta vulnerabilidad climática en 2027, cuando coincidirían un posible El Niño Costero y un ciclón similar a Yaku. El Senamhi advierte que el calentamiento anómalo del Pacífico puede disparar una respuesta atmosférica favorable para ese escenario.

Perú podría entrar en 2027 a una de sus combinaciones climáticas más peligrosas: un posible El Niño Costero al mismo tiempo que un nuevo ciclón similar a Yaku. La advertencia, recogida por infobae a partir de información del Senamhi, apunta a un escenario que no solo elevaría las lluvias intensas, sino también el riesgo de inundaciones, desbordes y daños en infraestructura en varias regiones del país.

La señal de alerta parte del comportamiento del océano Pacífico. Según informó infobae, el calentamiento anómalo de sus aguas activa una respuesta en la atmósfera que puede favorecer la formación de sistemas ciclónicos. En términos prácticos, eso significa que el mar no solo se calienta: también altera la circulación de vientos y humedad, creando condiciones para fenómenos extremos capaces de golpear con fuerza la costa peruana. El antecedente más reciente sigue siendo el impacto de Yaku, que dejó en evidencia la fragilidad del territorio frente a lluvias fuera de temporada y acumulación súbita de agua.

Lo importante de esta advertencia no es únicamente la posibilidad técnica de que coincidan dos fenómenos, sino lo que implicaría para un país que arrastra déficits históricos en prevención, drenaje urbano y manejo de cuencas. En Perú, cada episodio de lluvias intensas suele traducirse en viviendas dañadas, carreteras interrumpidas, centros de salud aislados y pérdidas para la agricultura. Por eso, el escenario planteado por el Senamhi no debe leerse como una predicción cerrada, sino como una señal de planificación urgente: si el patrón se confirma, la respuesta estatal tendría que anticiparse meses antes, no cuando la emergencia ya esté encima.

El trasfondo es claro: el cambio climático está empujando a la región hacia eventos cada vez más impredecibles y severos, mientras los sistemas de monitoreo intentan correr detrás del problema. Para la población, especialmente en zonas costeras y urbanas vulnerables, la advertencia no es abstracta. Significa prepararse para un año en el que el clima podría volver a poner a prueba la capacidad del Estado, la resistencia de la infraestructura y la vida cotidiana de millones de peruanos.

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