Tolú sigue sin aeropuerto: Petro canceló visita y la obra no pasa del 84,75 %
Imagen: El Tiempo (Colombia)
El aeropuerto de Tolú no fue inaugurado pese a la expectativa generada alrededor de una visita presidencial que terminó cancelada. La Aerocivil había prometido entregar la terminal el 31 de julio, pero la obra sigue en 84,75 % y crecen las dudas sobre los plazos oficiales.
El aeropuerto de Tolú no fue inaugurado y la promesa de abrir el Golfo de Morrosquillo volvió a quedarse en el aire. La visita del presidente Gustavo Petro, que había alimentado la expectativa de entrega, fue cancelada, mientras la Aerocivil admitió que la terminal apenas alcanza un 84,75 % de ejecución, una cifra que deja claro que el proyecto todavía no está listo para operar como se había anunciado.
Según informó El Tiempo (Colombia), la entidad aeronáutica había comprometido la entrega para el 31 de julio, pero ese plazo no se cumplió. La cancelación del acto presidencial terminó exponiendo una vez más la distancia entre los anuncios del Gobierno y el avance real de una obra que ha sido presentada como clave para dinamizar la conectividad y el turismo en Sucre y en toda la subregión del Golfo de Morrosquillo. No se trata solo de una terminal pendiente: se trata de una infraestructura que el Ejecutivo ha usado como símbolo de desarrollo, pero que por ahora sigue atrapada entre cronogramas incumplidos y expectativas frustradas.
El retraso importa porque el aeropuerto no es un detalle técnico ni una inauguración protocolaria más. Para una región que depende en buena medida del turismo, la movilidad aérea puede significar empleo, inversión y circulación de visitantes; pero cuando los plazos se incumplen, también se erosiona la confianza de comerciantes, empresarios y ciudadanos que ven cómo los anuncios oficiales se repiten sin que los beneficios lleguen. En Colombia, este tipo de obras suele convertirse en termómetro político: si la ejecución avanza lento, el costo no es solo presupuestal, también es reputacional para un Gobierno que ha hecho de la promesa de transformación territorial una de sus banderas.
Lo ocurrido en Tolú deja una lección incómoda para la administración nacional: inaugurar obras no depende de la narrativa política, sino de la capacidad de entregarlas a tiempo y con condiciones reales de operación. Mientras la terminal no supere la fase de ejecución y entre en funcionamiento, el Golfo de Morrosquillo seguirá esperando una infraestructura que se anunció como motor de integración, pero que por ahora sigue siendo otro capítulo de promesas aplazadas.




