Pereira activa pico y placa este jueves 24 de septiembre: así opera la restricción
Imagen: El Tiempo (Colombia)
Este jueves 24 de septiembre de 2026, Pereira mantiene activa la restricción de pico y placa entre las 8:00 a. m. y las 6:00 p. m. La medida también cobija a particulares, híbridos y eléctricos, una señal de que el control vehicular sigue siendo una herramienta central en la movilidad de la ciudad.
Pereira vuelve a operar este jueves 24 de septiembre de 2026 bajo la restricción de pico y placa, una medida que estará vigente desde las 8:00 a. m. hasta las 6:00 p. m. y que obliga a los conductores a revisar con cuidado si su vehículo puede circular durante la jornada. Según informó El Tiempo (Colombia), la disposición cobija a particulares, híbridos y eléctricos, una decisión que mantiene el alcance de los controles de tránsito sobre buena parte del parque automotor de la ciudad.
En términos prácticos, la medida no es menor para quienes dependen del carro para moverse entre casa, trabajo y trámites cotidianos. En una ciudad como Pereira, donde la movilidad urbana sigue presionada por el crecimiento del flujo vehicular, este tipo de restricción busca ordenar las vías en las horas de mayor circulación y reducir la congestión. Para los conductores, la recomendación es clara: verificar de antemano la placa del vehículo y ajustar desplazamientos, porque una omisión puede terminar en comparendo e inmovilización, además de la pérdida de tiempo y dinero que eso implica.
Más allá del anuncio puntual, el pico y placa sigue siendo una de las herramientas más visibles —y también más discutidas— de la política de movilidad en Colombia. Sus defensores sostienen que ayuda a descongestionar corredores clave y a desincentivar el uso indiscriminado del carro particular; sus críticos, en cambio, señalan que termina trasladando el problema a otras franjas horarias y castigando sobre todo a quienes no tienen opciones de transporte público suficientemente eficientes. En Pereira, esa tensión se mantiene vigente porque la ciudad necesita soluciones de fondo: mejor transporte colectivo, más control del tráfico y una planeación que no dependa solo de restricciones diarias para sostener el orden vial.
Para el ciudadano común, la lectura es simple: salir sin revisar la medida puede salir caro. Pero el asunto de fondo es más amplio. Cada jornada de pico y placa revela hasta qué punto las ciudades intermedias de Colombia siguen atrapadas entre el crecimiento del parque automotor y la lentitud de las alternativas de movilidad. Mientras no haya cambios estructurales, la restricción seguirá siendo parte de la rutina urbana, con todo lo que eso significa para conductores, comerciantes y trabajadores que se mueven a contrarreloj.




