Piden formación constitucional y ciudadana desde preescolar hasta bachillerato
Imagen: El Tiempo - Política
La iniciativa Protejamos la Constitución pidió al Gobierno una estrategia de formación constitucional y ciudadana desde el preescolar hasta el bachillerato. La solicitud fue radicada ante el Ministerio de Educación y el Departamento Nacional de Planeación.
La iniciativa Protejamos la Constitución elevó una petición formal al Ministerio de Educación y al Departamento Nacional de Planeación para que el país adopte una estrategia de formación constitucional y ciudadana desde el preescolar hasta el bachillerato. El planteamiento busca que la educación cívica deje de ser un asunto marginal y pase a convertirse en un componente estructural del sistema escolar colombiano.
Según informó El Tiempo - Política, la solicitud fue presentada mediante un derecho de petición, una herramienta que obliga a las entidades públicas a responder de manera oficial. Aunque la información conocida hasta ahora no detalla públicamente el contenido completo de la respuesta que esperan los solicitantes, el mensaje de fondo es claro: la formación en Constitución, derechos, deberes y participación ciudadana debería comenzar mucho antes de que los jóvenes lleguen a la educación media. La apuesta no es menor, porque supone intervenir en la base misma de cómo se forma la relación entre el Estado y los futuros votantes, contribuyentes y funcionarios del país.
El debate tiene peso en un momento en que Colombia sigue exhibiendo una brecha entre el texto constitucional y la vida cotidiana de los ciudadanos. No basta con que la Constitución de 1991 sea una referencia jurídica si gran parte de la población crece sin comprender cómo funciona el Estado, qué mecanismos tiene para exigir derechos o cómo se tramita la participación democrática. Llevar ese aprendizaje desde la primera infancia podría tener efectos de largo plazo en convivencia escolar, cultura política y control ciudadano, tres frentes que suelen deteriorarse cuando la educación cívica se limita a contenidos aislados o a clases superficiales.
La petición también pone presión sobre dos entidades clave. El Ministerio de Educación tendría que definir si existe espacio curricular, pedagógico y presupuestal para una estrategia de este tipo, mientras que el Departamento Nacional de Planeación quedaría involucrado por el componente de política pública y de implementación a escala nacional. En la práctica, el reto no es solo diseñar materiales, sino formar docentes, adaptar contenidos por edades y garantizar que la iniciativa no quede como una buena intención más en el papel. Si prospera, el país podría abrir una discusión de fondo: si la democracia se enseña únicamente cuando ya hay crisis, o si se construye desde el aula mucho antes.


