Colombia

Bucaramanga mantiene el pico y placa este martes: así afecta la movilidad

Hace 15 horas

Bucaramanga mantiene este martes 22 de septiembre de 2026 la restricción de pico y placa para carros particulares y motocicletas durante 14 horas. La medida busca ordenar la movilidad, pero también golpea la rutina de miles de conductores que dependen del vehículo para trabajar o estudiar.

Este martes 22 de septiembre de 2026, Bucaramanga vuelve a regirse por el pico y placa para carros particulares y motocicletas, una restricción que estará vigente entre las 6:00 de la mañana y las 8:00 de la noche. La medida, según informó El Tiempo (Colombia), impacta de lleno la movilidad en una ciudad donde el vehículo propio sigue siendo, para muchos, la forma más práctica —y a veces la única— de moverse al trabajo, al estudio o a diligencias diarias.

El esquema de restricción busca reducir la congestión en las principales vías urbanas y desincentivar el uso indiscriminado del automóvil en horas pico, un problema que Bucaramanga arrastra desde hace años. Aunque en el papel el pico y placa pretende ordenar el tráfico, en la vida real obliga a miles de ciudadanos a reorganizar jornadas, gastar más en transporte alternativo o, simplemente, asumir más tiempo de desplazamiento. Para conductores particulares y motociclistas, la advertencia es clara: salir sin revisar la placa puede terminar en sanción y en la inmovilización del vehículo.

Más allá de la incomodidad inmediata, esta restricción refleja una tensión de fondo que comparten varias ciudades colombianas: la distancia entre el crecimiento del parque automotor y la capacidad de las vías para absorberlo. Bucaramanga, como otras capitales intermedias, enfrenta el dilema de seguir restringiendo el uso del carro sin ofrecer todavía una solución estructural suficientemente robusta en transporte público, infraestructura ciclística y gestión semafórica. Por eso el pico y placa funciona como un alivio parcial, pero no como respuesta de fondo. A la gente le toca adaptarse, mientras el problema de movilidad sigue exigiendo decisiones más profundas.

En el día a día, la medida termina afectando especialmente a quienes viven de su movilidad: trabajadores independientes, repartidores, comerciantes y familias que coordinan múltiples trayectos en una misma jornada. Ese es el punto que no conviene perder de vista: detrás de una restricción de tránsito hay tiempo, dinero y productividad en juego. Y en ciudades como Bucaramanga, donde cada minuto en la vía cuesta, el pico y placa sigue siendo una de esas decisiones que ordena el tráfico, pero también revela sus límites.

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