Casi la mitad de los jóvenes no ahorró y sigue dependiendo de la familia
Imagen: El Tiempo (Colombia)
Casi la mitad de los jóvenes en Colombia no logró ahorrar durante el último año y más de la mitad tendría problemas para sostenerse sin apoyo familiar, según un análisis divulgado en Cali. La Fundación WWB Colombia advierte que la educación financiera debe comenzar desde edades tempranas para romper ese ciclo de dependencia.
En Cali y en buena parte del país, una radiografía sobre los hábitos financieros de los jóvenes deja una señal preocupante: el 44 % no ahorró en el último año y más de la mitad reconoce que tendría dificultades para salir adelante si no contara con ayuda familiar. El dato, divulgado por El Tiempo (Colombia) a partir de un análisis impulsado por la Fundación WWB Colombia, expone una fragilidad económica que va más allá del bolsillo y toca de frente la autonomía de toda una generación.
La lectura de fondo es clara: muchos jóvenes siguen moviéndose en un entorno de ingresos inestables, empleo precario y poca capacidad para construir un colchón financiero. La Fundación WWB Colombia insiste en que esta realidad no se corrige solo con campañas aisladas, sino con formación temprana en educación financiera, un componente que debería entrar en la conversación escolar y familiar desde edades muy tempranas. Cuando alguien llega a la adultez sin herramientas para presupuestar, ahorrar o diferenciar entre gasto urgente y gasto prescindible, cualquier golpe —una enfermedad, una deuda, una pérdida de empleo— se convierte rápidamente en una crisis.
El problema importa porque el ahorro no es solo una conducta individual: es una barrera de protección social. En ciudades como Cali, donde el costo de vida presiona a los hogares y el empleo informal sigue pesando, depender de la familia para cubrir necesidades básicas puede parecer una solución inmediata, pero también retrasa la independencia económica y perpetúa ciclos de vulnerabilidad. Si a eso se suma que una parte importante de los jóvenes no logra guardar dinero, el país enfrenta un reto mayor: formar ciudadanos con capacidad real de tomar decisiones financieras sostenibles en un mercado cada vez más exigente.
La advertencia de la Fundación WWB Colombia pone el foco donde suele haber menos discusión pública: la educación financiera no puede seguir tratándose como un asunto secundario. Si Colombia quiere que sus jóvenes construyan estabilidad y no solo sobrevivan mes a mes, necesita empezar a enseñarles antes de que el problema se vuelva costumbre.




