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Subir la edad de jubilación golpea más a trabajadores con trayectorias precarias

Hace 4 horas

Elevar la edad jubilatoria no golpea a todos por igual: en Suecia, el impacto recaería con más fuerza sobre quienes comenzaron a trabajar jóvenes, cargaron empleos físicos o sostuvieron carreras precarias durante décadas. La discusión abre una grieta entre la promesa de extender la vida laboral y la realidad de cuerpos y trayectorias desiguales.

Elevar la edad de jubilación puede parecer, en el papel, una solución técnica para sostener los sistemas previsionales. Pero en Suecia, donde el debate vuelve a cobrar fuerza, el efecto real no sería uniforme: afectaría mucho más a quienes entraron temprano al mercado laboral, trabajaron durante años en oficios físicos o arrastraron trayectorias laborales precarias. Esa es la advertencia central de un análisis citado por infobae mundo, que pone el foco en una desigualdad que suele quedar oculta detrás de la discusión demográfica.

El punto de partida es simple: no todos llegan a la vejez con el mismo cuerpo, la misma salud ni la misma capacidad para seguir trabajando. Quien pasó décadas en labores manuales, con exigencias físicas elevadas y menor estabilidad laboral, enfrenta mayores obstáculos para extender su vida laboral que alguien con un empleo administrativo, formación universitaria y mejores condiciones de salud. Según el planteamiento difundido por infobae mundo, las reformas que empujan la edad jubilatoria suelen asumir una trayectoria laboral promedio que en la práctica no existe para amplios sectores de la población.

Ahí está el corazón del problema. La vejez no es solo una cuestión de años cumplidos, sino de desgaste acumulado. En sistemas como el sueco, conocidos por su robustez institucional, el debate sobre jubilación revela una tensión de fondo: cómo financiar pensiones más tiempo sin trasladar el costo a quienes ya pagaron su cuota en empleos duros y mal remunerados. Si la edad para retirarse sube, la consecuencia no será solo más años de trabajo, sino también más personas obligadas a permanecer activas pese al deterioro físico o a la falta de oportunidades reales de reconversión laboral.

Para América Latina, donde la informalidad y la precariedad son mucho más extendidas que en los países nórdicos, la advertencia tiene una resonancia aún mayor. La discusión no debería limitarse a cuántos años puede vivir una persona, sino a cuántos años puede trabajar con dignidad. En ese sentido, el caso sueco funciona como espejo: una reforma previsional puede parecer neutral en las tablas, pero terminar siendo profundamente desigual en la vida real.

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