Centro Democrático pagará de su bolsillo el viaje a Cali para la posesión de De la Espriella

Imagen: infobae colombia
El Centro Democrático anunció que sus congresistas asumirán de su bolsillo los costos del viaje a Cali para la posesión de Abelardo de la Espriella. La decisión llega mientras crece la polémica por los presuntos sobrecostos del traslado del Congreso a la capital vallecaucana.
El Centro Democrático decidió marcar distancia del gasto público que rodea la posesión de Abelardo de la Espriella en Cali: sus congresistas pagarán con recursos propios el desplazamiento para asistir al acto. La medida, anunciada por la bancada que se declaró en oposición al Gobierno, aparece como una respuesta política directa a la controversia por los presuntos sobrecostos que implicaría mover la sede del Congreso desde Bogotá hasta la capital del Valle del Cauca.
La decisión no es menor porque pone sobre la mesa un debate que en Colombia suele repetirse cada vez que una ceremonia institucional se sale de la capital: quién paga, cuánto cuesta y qué justificación real tiene para el bolsillo de los ciudadanos. Según informó Infobae Colombia, el anuncio de la colectividad se dio en medio de las críticas por el gasto que podría generar la logística del traslado, en un contexto en el que el país sigue discutiendo la austeridad del gasto público, la prudencia en la contratación estatal y la conveniencia de concentrar este tipo de eventos en Bogotá.
Más allá del gesto político, el episodio revela una tensión de fondo entre la simbología del poder y la realidad fiscal. Cuando una bancada decide financiar con su propio dinero el viaje de sus congresistas, envía un mensaje claro: no quiere quedar asociada a un gasto que puede leerse como innecesario o excesivo ante la opinión pública. Y eso importa porque en Colombia, donde la desconfianza hacia las instituciones sigue siendo alta, cualquier señal de derroche termina amplificando el malestar ciudadano. En un país con urgencias presupuestales en seguridad, salud, educación e infraestructura, cada desplazamiento de una corporación legislativa fuera de su sede natural se examina con lupa.
La polémica también deja entrever el peso político de la posesión de Abelardo de la Espriella, un acto que no solo convoca a aliados y opositores, sino que termina convertido en escenario de disputa sobre legitimidad, gasto y simbolismo. En ese terreno, el Centro Democrático buscó anticiparse a las críticas y fijar posición: asistirán, sí, pero sin cargarle la cuenta al Estado. El mensaje es claro y calculado. En tiempos de escrutinio público permanente, el costo de parecer complaciente con el gasto oficial puede ser más alto que el del propio viaje.



