Política

Abelardo De La Espriella saca a Wilmar Mejía de la UIAF y abre una nueva pulseada

Hace 1 hora

Wilmar Mejía dejó de ser director de la UIAF en medio de la ofensiva del presidente Abelardo De La Espriella para recomponer su equipo de seguridad e inteligencia. El funcionario ya había presentado su renuncia, pero su salida llega cargada de lectura política por su paso previo por el DNI y las críticas que arrastraba.

El presidente Abelardo De La Espriella declaró insubsistente a Wilmar Mejía como director de la UIAF, una decisión que termina de sellar la salida de uno de los funcionarios más cuestionados del ecosistema de inteligencia del gobierno de Gustavo Petro. Aunque Mejía ya había presentado su renuncia, el movimiento confirma que el Ejecutivo quiere acelerar el reordenamiento de una entidad clave para el seguimiento de flujos financieros, lavado de activos y señales de riesgo para la seguridad del Estado.

La salida de Mejía no es un simple relevo administrativo. Su nombre venía siendo observado desde su paso por el Departamento Nacional de Inteligencia (DNI), donde acumuló críticas por decisiones y manejos que generaron ruido dentro y fuera del Gobierno. Según lo que había trascendido en la discusión política, su desempeño fue cuestionado por sectores que pedían mayor rigor institucional y menos exposición a las tensiones partidistas que han marcado el funcionamiento de organismos sensibles durante esta administración.

El caso importa porque la UIAF no es una dependencia menor: allí se concentran reportes, alertas y análisis que pueden destapar redes de corrupción, economías ilegales y operaciones vinculadas al crimen organizado. Por eso, cada cambio en su dirección se lee también como una señal de rumbo. Si el nuevo gobierno busca marcar distancia con funcionarios asociados a la etapa anterior, esta decisión va en esa línea; pero también abre preguntas sobre qué tan profunda será la depuración y si el relevo obedecerá a criterios técnicos o a la necesidad política de borrar vestigios del petrismo en puestos estratégicos.

En Colombia, los cambios en inteligencia y control financiero siempre terminan teniendo efectos que van más allá del organigrama. Lo que ocurra en la UIAF puede influir en la capacidad del Estado para detectar corrupción, seguirle la pista a dineros ilícitos y responder con rapidez ante amenazas que golpean tanto a la institucionalidad como a la economía cotidiana. La salida de Mejía, entonces, no solo cierra un capítulo sobre un funcionario cuestionado: también pone a prueba si el nuevo gobierno logra convertir la promesa de orden en resultados concretos.

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