Colombia

De La Espriella afirma que 62.000 personas participaron en marchas pacíficas

Hace 20 horas

El presidente Abelardo De La Espriella presentó un balance de las movilizaciones y aseguró que 62.000 personas participaron en las marchas convocadas en todo el país. Según dijo, la jornada fue mayoritariamente pacífica y solo en seis puntos fue necesaria la intervención del Esmad.

El presidente Abelardo De La Espriella entregó este balance de las manifestaciones realizadas en el país y aseguró que cerca de 62.000 personas participaron en la jornada convocada en distintos puntos del territorio nacional. El mandatario insistió en que la gran mayoría de las concentraciones se desarrolló de manera pacífica y que los incidentes fueron excepcionales frente al volumen total de asistentes.

De acuerdo con el jefe de Estado, la actuación del Esmad solo fue necesaria en seis puntos específicos, donde se presentaron alteraciones del orden público. Para el Gobierno, ese dato confirma que la protesta transcurrió, en términos generales, sin desbordes y con una participación que el presidente calificó como ordenada. La lectura oficial busca destacar tanto la magnitud de la movilización como su carácter mayoritariamente cívico.

El dato no es menor. En Colombia, cada jornada de protesta vuelve a poner sobre la mesa el mismo debate: el derecho a la manifestación frente a la obligación estatal de garantizar la seguridad y la movilidad. Que el Ejecutivo subraye que solo una minoría requirió intervención policial sugiere una estrategia de contención narrativa, pero también un mensaje político hacia quienes insisten en leer cualquier protesta como sinónimo de caos. La cifra de 62.000 asistentes, además, sirve al Gobierno para medir respaldo o capacidad de convocatoria en medio de un clima político sensible.

Más allá del balance oficial, lo que queda en discusión es el alcance real de estas movilizaciones y su lectura pública. Para la gente, lo relevante no es solo cuántos salieron a marchar, sino si la protesta logró expresarse sin afectar derechos de terceros y si el Estado respondió con proporcionalidad. En un país acostumbrado a que las marchas se conviertan en termómetro político, este tipo de balances no cierran el debate: apenas lo trasladan a la pelea por el relato.

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