Política

Gobierno presume golpe a la criminalidad: más de 22.000 capturados y menores rescatados

Hace 5 horas

Tras los operativos de los últimos días, el presidente Abelardo De la Espriella aseguró que ya superan los 22.000 los delincuentes capturados y destacó el rescate de cuatro secuestrados y de cuatro menores reclutados por el terrorismo. El balance busca proyectar resultados, pero también deja abiertas preguntas sobre la persistencia de la violencia.

El presidente Abelardo De la Espriella presentó un balance de seguridad que intenta enviar un mensaje político y operativo a la vez: el Estado, dijo, está golpeando con fuerza a las estructuras criminales. Según el balance divulgado en las últimas horas, más de 22.000 delincuentes han sido capturados tras los operativos desarrollados en días recientes, mientras que en acciones paralelas se logró rescatar a cuatro personas que permanecían secuestradas y sacar de la órbita del terrorismo a cuatro menores de edad reclutados por esas redes. El dato más sensible no es solo el volumen de capturas, sino la combinación de resultados: ofensiva contra la criminalidad, liberación de víctimas y recuperación de menores que estaban siendo instrumentalizados por actores armados.

De acuerdo con la información conocida, el gobierno quiere mostrar que la estrategia de seguridad no se limita a golpes aislados, sino a una presión sostenida sobre distintos frentes del delito. Las capturas, por sí solas, sugieren una operación de gran escala, aunque el efecto real dependerá de cuántos de esos detenidos terminen judicializados y de si las estructuras afectadas pierden capacidad para reorganizarse. El rescate de secuestrados, además, pone sobre la mesa una realidad que en Colombia sigue siendo devastadora: el secuestro no ha desaparecido como método de control territorial y financiero, y el reclutamiento de menores continúa siendo una de las expresiones más graves del conflicto y de la expansión criminal en regiones vulnerables.

Este balance importa porque habla de una discusión de fondo que en Colombia nunca termina de resolverse: cuánta seguridad logra el Estado con operativos de alto impacto y cuánta violencia permanece activa en los territorios pese a esos resultados. Capturar miles de personas puede ser un golpe importante, pero no equivale automáticamente a desmantelar economías ilegales, cadenas de mando ni redes de reclutamiento. En otras palabras, el éxito de este tipo de anuncios no se mide solo por la cifra, sino por su capacidad de traducirse en menos extorsión, menos secuestro, menos control armado y menos niños obligados a integrarse a la guerra. Para las familias en zonas golpeadas por la criminalidad, la noticia ofrece alivio, pero también recuerda que la disputa de fondo sigue abierta.

El gobierno seguramente insistirá en que estos operativos demuestran capacidad de reacción y coordinación institucional. Pero el verdadero examen vendrá después, cuando haya que verificar si los capturados permanecen tras las rejas, si los menores rescatados reciben protección real y si las rutas del secuestro y del reclutamiento empiezan a quebrarse de manera duradera. Sin eso, los números pueden sonar contundentes, pero la inseguridad seguirá encontrando formas de reacomodarse.

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